Rubén Mettini – El bosque umbroso

El bosque umbroso

Este poema nació del dibujo que lo acompaña. La autora es una íntima amiga mía, se llama Cristina Otamendi y el bosque que dibujó se halla en Bariloche (Patagonia argentina), junto al Lago Gutiérrez.

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El bosque umbroso

 

Altos árboles elevan sus agujas al cielo.

Las ramas tejen una red de tinieblas.

No penetra la luz del sol.

Camino entre cipreses y arrayanes,

sumergido en un espacio húmedo,

inundado de aromas.

Una aspereza en mis manos

despierta el recio tacto

de las cortezas de los troncos.

Las hojas de hiedra y enredaderas

me acarician con ternura de moaré.

El musgo es un suave terciopelo.

 

Debería temer al bosque umbroso,

pero entre fragancias y verdores

avanzo confiado. Aunque no la veo

una mano amiga me conduce.

 

En un punto, una grieta rasga la espesura.

Un rayo de sol irrumpe inesperado.

Las luces cambian, las sombras se aclaran.

Llevo mi cuerpo hasta allí.

Me ilumino con su dulce calidez,

intuyo que una ignota deidad

me hará resplandecer.

 

En el suelo, sembrado de hojarasca,

el rayo hiende la penumbra.

Se abre un hueco y resbalo,

caigo sin saber adónde voy.

Protegido por invisibles manos

sigue mi descenso.

 

Un parqué brillante pone fin a mi viaje.

Tengo ante mí, en un atril

al bosque umbroso.

El cuadro me expulsó de sus límites.

 

Rubén Mettini

 

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