‘Sabrosuras Canarias – Sabrosuras Vallecaucanas’ de Patricia Rojas de Leunda (compiladora)
Una reseña de Pepa Marrero
Esta reseña es el regusto que me ha quedado después de haber saboreado dos libros que están unidos por la comida, el placer de comer, la historia que habla de los orígenes de algunas recetas y de algunas materias primas. También están unidos porque es un libro compuesto por dos partes impresas en posición inversa o lo que se conoce como un tête-bêche. Este término lo descubrí a raíz de que estas delicias cayeran en mis manos y se desparramaran por todos mis sentidos.
Una parte contiene Sabrosuras canarias y la otra, Sabrosuras vallecaucanas. Ambas están para chuparse los dedos.
Los relatos que componen este libro «nacen de los procesos e intercambios sociales que se dan antes, durante y después del acto de comer, lo que las ciencias sociales llaman comensalidad», tal como lo piensa José Miguel Perera Santana en la presentación de esta joya.
No había saboreado, nunca mejor dicho, unas palabras tan gustosas y tan bien aderezadas como las que forman estos exquisitos relatos cocinados a fuego lento por el grupo literario NAKA.
El resultado de este proyecto, coordinado por Patricia Rojas de Leunda, autora de Sabrosuras de Valle del Cauca, es un libro muy recomendable, sobre todo a la sociedad insular porque, a través de todas las voces, enfoques y creatividad de los lenguajes literarios, nos acerca a nuestras originales mañas culinarias y a la gran variedad de platos, postres, licores y demás viandas. Otra de las razones por la que me gusta este libro es porque pone de manifiesto el papel de la mujer, primordial e imprescindible y, casi siempre injustamente considerado. Son ellas las que se las han ingeniado para endulzar los tramos amargos de la historia y consolar los estómagos vacíos haciendo milagros con la materia prima y con su genialidad. Son ellas las que alrededor de los fogones cocinaban historias y alimentos al mismo tiempo.
Solo me queda decirles que no había tenido el placer de leer unos relatos tan gustosos y originales. Algunos de ellos, incluso, bastante sabrosos. Sobre todo, muy bien escritos y generosamente condimentados. La creatividad es el punto que me ha dejado este buen sabor de boca y estas ganas de compartir para que prueben.
Lleva el libro, como conduto, unas láminas pintadas por Dunia Sánchez Padrón, también ilustradora de las portadas.
Es importante que sepan que el prólogo lo hizo Jacob Morales Mateos, doctor en historia e investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria porque colaboró en la investigación de algunos datos o solucionando dudas. Esto hace que, en lo referente a la historia, los datos están constadados.
Es un gusto invitarles a paladear estos exquisitos relatos.
Pepa Marrero
