TE RECOMENDAMOS…Deseo y la tierra, de Aida González Rossi

Deseo y la tierra, de Aida González Rossi

deseo_y_la_tierra

Una reseña de Rubén Mettini 

Cartonera Island 31

El 19 de abril, Aida González Rossi presentó en la Librería de Mujeres de Tenerife este hermoso poemario: Deseo y la tierra, y tuve la suerte de estar allí. Conocí a Aida, en el año 2014, en un programa que se hizo por la Cadena SunFm, de San Isidro. Poetas en Serie (PenS), conducido por Rosa María Ramos Chinea, convocó durante ese año a muchos escritores de las islas y de la península; permitió conocer la literatura de todos ellos y creó, además, hermosas amistades.

Aída González Rossi es una poeta muy joven, nació en Santa Cruz de Tenerife en 1995 y acaba de terminar sus estudios de Periodismo en la Universidad de La Laguna. Este es su primer libro publicado por Cartonera Island y debo hacer un inciso para hablar de esta editorial. Los cartoneros aparecieron en Buenos Aires a partir de lo que se llamó “el corralito” de Argentina, en el año 2001. Gente desocupada que iba, durante las noches, por las calles de la ciudad recogiendo cartones tirados. De allí surgió un proyecto editorial, usando esos cartones como tapas de libros. El proyecto tuvo difusión y se extendió por España, aunque en Canarias, Cartonera Island es la única editorial que publica con esta modalidad, usando cartón reutilizado, cortado y pintado a mano. El número 31 indica que, por tratarse de un libro artesanal, la tirada de cada edición es de solo 31 ejemplares. Si observamos la foto que acompaña la reseña, veremos que el libro se compone de una tapa de cartón pintada y de un cuadernillo con los poemas. Ese carácter de libro artesanal aumenta, desde mi punto de vista, el placer de la lectura.

La poeta ha elegido un título que nos deja desconcertados: Deseo y la tierra. En primer término, pensamos que Deseo, sin artículo, nos habla de una personificación del deseo. Y es cierto que este concepto está presente a lo largo de todos los poemas. El deseo de ser, de existir, de comer, de acercarnos a otro cuerpo o el deseo de no hacer nada. Luego, en segundo término, aparece la tierra en los dos sentidos del término, el planeta, el lugar donde vivimos, el espacio que liga a la poeta con el entorno, su mundo, pero la tierra también es el suelo, el polvo, el lugar a donde van a parar nuestros flujos, los desechos del cuerpo.

Sorprende que Aida González Rossi se haya atrevido con un libro integrado por poemas en prosa, donde la puntación desaparece en la mayoría de ellos o aparece de una forma arbitraria. La elección es deliberada, pues el todo nos parece un gran flujo de conciencia donde la escritora nos presenta fragmentos de su infancia, de su adolescencia, del tiempo presente y de buena parte de sus deseos. Pareciera que hay una prisa por contarnos muchas cosas de su vida, la corriente de conciencia expresa una rapidez expositiva que muestra urgencia, aunque es la forma que tiene la poeta de relacionarse con ella misma y sus lectores. El poemario posee juventud y frescura, acorde con los 23 años de Aida González Rossi, pero también una inusual madurez y, además, una dureza, un desgarro para analizar su cuerpo, sus pulsiones y, al mismo tiempo, reflexionar sobre su vida. Entre las líneas de los poemas surge una decepción del mundo circundante y la poeta reivindica su propio cuerpo, a pesar de ser consciente de poseer un cuerpo diferente a los del tipo standard, nos habla del bulling que sufrió por ser distinta, por desear de una manera diferente a la de la mayoría.

2_Cartón_y_Cuaderno

Aunque su experiencia es muy personal, el lector se siente identificado con ella. Cuando mencioné el deseo de no hacer nada, hay varios poemas que nos hablan del dios de la pereza, como lo denomina la propia poeta. Aida González reivindica la pereza. Esas ganas de quedarnos, un sábado o un domingo, encerrados en casa, comiendo pizza, mirando la televisión o escuchando música, devorando bombones, oliendo nuestros fluidos y, al mismo tiempo, sintiéndonos vivos, inertes, calmos e impasibles ante el mundo exterior.

La escritora tinerfeña Cecilia Domínguez, en una reseña de este poemario que escribió para el Diario de Avisos, nos dice: “Con Deseo y la tierra, Aida González Rossi ha dado su primer enriquecedor y firme paso hacia una poesía diferente y original, con un tratamiento del lenguaje que apabulla, por esa utilización entrecortada, por ese no acabar, por ese salto de un pensamiento a otro, de una sensación a otra, que no es más ni menos que el reflejo de quien desea reafirmarse desde su condición de mujer y a través de la palabra”.

Y opto por acabar la reseña con un poema que lleva el título del libro y que va introducido por una frase de Pavese:

                   deseo y la tierra

Eres la tierra y la muerte”

Cesare Pavese

Deseo y escribo y rasco y me como dos paquetes de galletas. deseo pero no deseo pero sí deseo pero el tiempo la tierra los muslos mis muslos quemados la sangre (entre y en encima y debajo por todo el cuerpo ya eres mujer). deseo y la tierra no quiere. deseo y la tierra observa deseo y la tierra mira mientras me masturbo deseo y me masturbo lamo con los dedos el llanto lloro y deseo. deseo y lloro siempre estaré triste siempre querré morderme separar la piel y el músculo ser roja y dar asco dar asco y desear. deseo y la tierra es de mármol deseo y la tierra está erguida deseo y la tierra es azul deseo y la tierra me abre deseo y estoy seca deseo y me asfixio deseo y tengo fiebre. veréis deseo y

no hay nada ni nadie ni nunca y la tierra

quiere lo hace me ensucia ya eres

mujer.

Rubén Mettini

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