Francisco Lezcano Lezcano – ¡Qué plaga!

!Qué plaga!

Dos magníficos árboles se erguían exuberantes frente al edifico donde vivo. Las copas iban más allá del segundo piso, tocaban el tercero, el mío. Cada mañana los pájaros que habían pernoctado en sus ramas, me despertaban apenas el sol desparramaba sobre los tejados sus luces rojas y naranjas.

Hay doce viviendas en el bloque, lo que supone una buena cantidad de autos. Los dueños se disputaban varias veces al día por un hueco donde aparcar, algunos lo harían en su dormitorio si pudieran.

Para ganar espacio y terminar con las disputas rogaron a la Alcaldía que abatieran uno de los colosos, obstáculo para maniobrar en el espacio abierto ante el inmueble, reminiscencia de cuando ser barrio periférico no era ninguna vergüenza.

Las lamentaciones surgieron efecto. Y trocearon a golpes de sierra mecánica , el honorable superviviente de un extenso arbolado local. No obstante, nadie quedó satisfecho del todo, continuaron mirando con malos ojos al otro longevo gemelo que, cómo no, uno meses después fue asesinado en aras de las necesidades motorizadas del ciudadano ¡Fuera árboles! ¡Los pájaros, que se jo…roben! El progreso es el progreso. Y la Alcaldía tiene que ahorrar personal, en el servicio de atención a parques y jardines…

De nuevo el oso ha sido introducido en Ariège – Pyrénées. Iniciativa para la protección de la Naturaleza que ha sido recibida con uñas y dientes por los ganaderos trashumantes, dispuestos a terminar con los plantígrados, incluso por la vía de la violencia. La cosa se ha puesto que arde. Fuego atizado por el hecho de un redil atacado por una osa y sus dos oseznos en el Valle de Aran (Cataluña) provocando la muerte de una oveja ¡Primero las ovejas! ¡Al diablo los osos y los ecologistas! Decididamente, la especie humana es la Peste.

A veces algún animal osado se venga del depredador humano, según sus posibilidades.

Patrick Cazes, un apasionado de la petanca, cada tarde, después de entrenarse con su hijo, en su terreno privado, dejaba las bolas de petanca alineadas al borde del espacio de juego, a la espera del siguiente entrenamiento. Patrick Cazes se apercibió que cada mañana le faltaban algunas bolas de la reserva, en total 38 bolas subutilizadas con nocturnidad.

Para atrapar al causante con las manos en la masa, instaló una cámara infrarroja. Y sorpresa, el ladrón era un zorro que cogía una a una las bolas, si que ni siquiera el gallinero a dos metros del lugar le apartara de su decisión. ¡Guerra al bípedo humano, virus de Gaia! La venganza es placer de dioses y de zorros.

El pino Huon (Dacrydium franklini) de Tasmania, aunque no alcanza la mitad de la altura de su hermano el fresno de montaña (Eucaliptus regnans), de 75 metros a

99,6 metros, vive hasta seis veces más. Se ha calculado que puede alcanzar los tres mil años.

¡Horror! Este monumento de la naturaleza de Tasmania, es muy apreciado por ebanistas y fabricantes de embarcaciones. Se han aprovechado troncos caídos después de siglos y, sin embargo, utilizables, pero cuando se acaben ¿cuánta vida le quedan a los bosques de Tasmania?

¡Peste de especie humana!

Facebook: Francisco Lezcano Lezcano

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