EL TIEMPO DEL AYER
Ocurre a veces que el tiempo del ayer
me traslada al chapoteo de los granizos
que apresaba en una palangana,
al chirrido de la tiza cuando jugaba al teje
y ganaba amigas inexistentes,
me transporta a los besos a escondidas,
a los suspiros y jadeos entre cirios
y campanas replicando a muertos.
Ocurre a veces que el olor a la tierra húmeda
me recuerda a tu luz entre la sombra
al olor a Dios, a los adioses, a tu cuerpo, cerca,
tan cerca, que adivino tu sonrisa,
tus ojos asomados en los míos
entregados al tránsito que nos acoge.
Entonces mi alma sale de mí y balbuceo
¿Mamá estás muerta o estás viva?
¿Puedes entrar y salir del cielo?
Alzo mis manos y me dejo arrastrar por el recuerdo:
¡No olvides, no se te ocurra, cuidado que ese chico no se propase!
¡Dios mío, nunca llegué a decirle lo mucho que la quería!
Ocurre a veces, que el olor a tierra mojada
me convoca a un repentino y tierno abrazo con mi madre.
Me convoca a buscar la luz de la inocencia.
Rosario Valcárcel
Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com
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