TE RECOMENDAMOS… ‘El príncipe lagarto’, de Marcos Dosantos

‘El príncipe lagarto’, de Marcos Dosantos

Una reseña de Rubén Mettini

En esta su primera novela (Plasson e Bartleboom. 2026), Marcos Dosantos ha inventado una ciudad Guara, capital de un país del mismo nombre. Podría parecer algún país latinoamericano, pero también podría tratarse de España. La invención de ese país pretende desplegar una crítica a los sistemas políticos actuales, gobernados por gente incapaz e influenciados por las redes sociales que tanto elevan como hunden al candidato de un partido.

El personaje central es un chico muy guapo de 30 años, Rayco. Trabaja como camarero, sirviendo copas en fiestas privadas. Al comienzo de la novela, así se describe:

«Treinta años de vida y mil amantes de experiencia no me sirven apenas. Pese a lo sexi de haber nacido con pupilas rajadas, todavía me cuesta mirar por debajo de este pecho peludo y enzarzado. Fueron muchas las risas en las clases de natación. Pero eso aquí no se sabe. Migrar a la Metrópolis y cambiar de paisaje me permitió verme de otra forma, mentirme de otra forma. Más allá del espejo roñoso me hice puma de provincia resuelto y radiante. Un amigo al que acudir, un actor al que acariciar. Y un camarero lleno de rencor».

Aquella noche, la prohibición en la fiesta es usar papaya. Rayco no sabe los motivos. El invitado de honor es Medreros, el presidente del país. El camarero termina añadiendo la fruta prohibida al cóctel, provocando la muerte del presidente, seguramente por alergia a esa fruta. El acto desata, como es de presuponer, una hecatombe en medios de comunicación. La pregunta inicial es si el camarero tenía motivos para matar al presidente. Las dudas sobre las intenciones llevarán a Rayco a la prisión, pero aparecerá Moneiba, una estratega política para salvarlo. Pronto quedará libre. Las redes sociales se dividen acusándolo y justificándolo. El presidente quizás estaba metido en negocios sucios. La voluntad del pueblo se va moviendo por el influjo de los comentarios en las plataformas digitales.

La prosa de Dosantos es chispeante, la escritura tiene un brillo singular. Las páginas se pasan sin sentirlo, porque la trama va imbuida de una dinámica incesante. En los diálogos aparecen notas de exquisito humor. Un humor que despierta una ligera sonrisa en quien deja correr los ojos por esa carrera de actos algo dementes, condensados en capítulos cortos, de dos o tres páginas apenas.

Moneiba tendrá la loca idea de introducir a Rayco en una nueva formación política. Tanto para justificar el acto de cóctel, como para las entrevistas como futuro líder política, la asesora le enseña tres frases que el joven deberá repetir: «No quiero que mis padres sufran», «no sabía que Medreros [el presidente] estaba en la discoteca», «soy un simple camarero». Las frases aprendidas permiten a Dosantos, especialista en politología, subrayar la banalidad de la política actual, donde cualquiera puede transformarse en consejero o presidente, aunque su capacidad e inteligencia sea nimia.

Se creará el nuevo partido llamado Futuro. La cabeza de lista será una nadadora ciega conocida por las siglas CCK, sin duda una velada alusión a cierta expresidenta del Cono Sur. Cuando el capricho de Rayco sea viajar en metro, los nombres de las paradas evocan a la ciudad de Buenos Aires, donde el autor vivió un largo tiempo. Algunos ejemplos: Congreso, Carabobo, Callao, Retiro…

En medio de la sátira incisiva, aparecen marcas de realismo mágico. Cuando Rayco posea un cargo como regidor, aparecerán los inesperados lagartos y las ratas que deben exterminarse. El espontáneo surrealismo se desliza por las páginas sin alterar la paz ciudadana ni tampoco la trama de la novela.

Al leerla, tenemos la impresión de que el autor se divirtió enormemente creando esos personajes y unas acciones tan delirantes. También entendemos que la sátira política fue la intención predominante. Entrelazado a la invectiva contra los gobiernos, van apareciendo relaciones sexuales de Rayco, un gay que coquetea con cierta bisexualidad, explorando sus deseos. Los espacios que visita para satisfacer sus ansias nos llevan a la exposición de un erotismo lascivo y voluptuoso.

La escritora Alba Tavío escribió sobre la novela:

«Una sátira mordaz de lenguaje salvaje y vanguardista que dinamita la política actual a golpe de delirio pop. Esta novela surrealista arrastra al lector por las cloacas del poder en una farsa grotesca, hilarante y despiadada».

Según la contraportada, los lectores pueden buscar resonancias de Gabriela Cabezón, de Copi, Terenci Moix y Roberto Arlt. Al margen de las influencias literarias, Dosantos llega al panorama literario con una primera novela que deja claro su refinada pluma. Recomiendo sumergirse en esta sátira demencial. Además de sonreír, el lector podrá reflexionar sobre la política y los necios gobernantes en las sociedades actuales.

Una breve biografía del joven autor: Marcos Dosantos nació en Tenerife en 1991. Se graduó como politólogo en la Universidad Complutense y se formó como escritor en la Escuela Literaria de Tenerife, en la Escuela de Escritores de Madrid y en el Hotel Kafka. En 2024 publicó la obra La mujer volcán que recoge las memorias de Carla Antonelli. En el 2022 hizo su presencia en el mundo literario con Cuadernos del Subtrópico Norte, un libro de relatos que me encantó y donde ya se notaba su temprano dominio de la materia narrativa. No dudo que Dosantos será un escritor que marcará el panorama de la literatura española.

Rubén Mettini

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