‘Matilde. La primera médica mexicana’ de Carlos Pascual
Una reseña de Maruja Salgado
Estamos ante un escritor polifacético: novelista, dramaturgo, guionista y director de escena, actor y cantante que nació en Ciudad de México en 1964.
Escribe cuentos infantiles habiendo obtenido una mención de honor en 2008 por su libro de cuentos El pirata de la red. Novela histórica y series históricas para la TV, por lo que cuenta con el Premio Grijalbo de novela histórica por La Insurgenta, sobre Leona Vicario y el Premio Internacional de periodismo Rey de España, por El encanto del Águila. Además, obtuvo el Premio Nacional de Periodismo por su trabajo de sátira política en TV a través de famosas arias de ópera. Además de lo citado, ha publicado varias novelas y documentales. Nos centraremos en la que se ha calificado como una de sus novelas más ambiciosas; Matilde. La primera médica mexicana, de la editorial Grijalbo.
Matilde Montoya Lafragua obtuvo al fin su título en medicina en 1887, tras quince años de esfuerzo y empeño, después de soportar discriminaciones, una tras otra, solo por ser mujer. Encontró en su camino tropiezos debido a la cortedad de miras de la sociedad tremendamente patriarcal y machista del siglo XIX, representada en algunas damas con mentes sometidas y algún profesor universitario recalcitrante, que perjudicó intencionadamente todo lo que pudo, los avances en la carrera de Matilde. No obstante, también hubo en su vida personas favorables al cumplimiento de su sueño: el profesor Francisco Montes de Oca que sentía por ella una profunda admiración convertida en amor, sentimiento que su pupila correspondía, llegando a confesar que Montes de Oca fue el gran y único amor de su vida. No obstante, debido a la notable diferencia de edad, ese amor fue siempre platónico; contó así mismo con el apoyo incondicional y el empuje, de la feminista Laureana Wright de Kleinhans, que se sentía “más mexicana que el mole”, aunque de apellido gringo por su padre, y viuda de un francés. De entre estos y otros apoyos que tuvo Matilde, destaca la dedicación total de su madre Soledad Lafragua, que podemos decir dedicó toda su vida a acompañar y no permitir desfallecer a su hija en el empeño de obtener el título y ejercer la medicina, además de facilitarle los medios económicos necesarios trabajando con su máquina de coser.
La novela no se limita a la narración de la vida de Matilde, va desgranando la relación de acontecimientos y descubrimientos científicos de aquellos años. En este sentido, llaman la atención las siguientes palabras: “…el fenómeno atmosférico que tiene lugar en esa madrugada del 25 de enero de 1938: una gigantesca aurora boreal, teñida de rojo, se ha extendido mucho más allá de sus límites polares, territorios míticos del dios griego Bóreas, y ha bañado todo el hemisferio norte del planeta. Su presencia detiene los disparos de la guerra civil española, incluso hasta Andalucía, causa alarma por un supuesto incendio en California y anuncia bienaventuranzas por el nacimiento de una princesa europea.” Del mismo modo curioso y ameno, se citan otros acontecimientos e inventos de aquel 1887 en que Matilde obtuvo su título, denominado en el texto “El año de los logros”: la invención del neumático por John Dunlop, la toma de la primera fotografía por George Eastman, los primeros teléfonos se instalan en Ciudad de México, Bertha Benz, se pasea en el primer automotor de combustión ¡a 16 Km por hora!, las investigaciones de Heinrich Hertz sobre las ondas electromagnéticas, la revolución obrera de “los mártires de Chicago”, los experimentos con la cocaína como anestésico y antidepresivo de Sigmun Freud, etc., etc.
Una novela bastante recomendable para quienes amamos el género novelístico, más si es histórico y biográfico, como en esta obra de buena literatura.
