Ese dolor que se quiebra en la impotencia
—Llevo grilletes en las manos y cadenas en los labios.
Siento que tengo atado el alma en ese espacio tiempo inalcanzable.
Las horas se pierden en el abismo y se comprimen las remembranzas de ese pasado tan lejano.
Tengo retorcijones en el alma.
—Culebras, que muerden mi piel y aprietan mi garganta.
Me siento en el fango de un pozo donde al mirar hacia arriba, la luz se refleja en un rostro desmembrado por gusanos y este presente que parece no tener fin…
—El silencio carcelario por momentos, cuesta descifrarlo y el miedo se siente esclavo y sometido.
Soy ese pueblo con las manos mutiladas, pies desnudos y ese cristal empañado de impotencia.
Me siento esfinge entre las paredes del cementerio y desde aquí me rodea el planeta.
Ensimismada en la complejidad de un mar etéreo.
—Préstame tu fuerza, tu alma y esa esfera donde el tiempo no cuenta.
La muerte duerme y se desgarra en mi regazo.
La paz inalcanzable y las guerras se enredan en mis cabellos.
La arrogancia sin nombre, avanza sin complejos entre los esqueletos cadavéricos de la impotencia.
Juani Falcón
Comparte palabrayverso.com