Juan Francisco Santana – El beso

El beso

madre besando niño

Ayer estuve en casa de mis padres y mi mamá besó como suele hacerlo con todos nosotros, sus hijos, a mi sobrino Javi y debido a ello, al verla tan amorosa, tan radiante, tan cercana, tan sanamente orgullosa anoche se quiso acercar a mis sueños. La vi como venía a abrazarme, a taparme y a llenarme de besos, como en ella es habitual cada vez que nos vemos. ¿Por qué he comenzado con esta vivencia y sueño? Pues, sencillamente, porque sus besos me han inspirado a que escribiera sobre ellos.

La fraseología es algo que utilizo en muchos de mis escritos, a modo de homenaje a seres humanos que nos han dejado improntas de genialidad, pero en esta ocasión he querido compartir dos frases de mi propia cosecha, escritas en otros momentos de mi vida. Como saben algunos, he ido recopilando frases y reflexiones estos últimos años con la finalidad de algún día publicarlos y en esta ocasión he querido hacerles llegar dos de esas frases que tienen relación con el beso, esa acción que llevamos a cabo cuando queremos decirle a alguien cuanto le queremos, cuanto le amamos o/y cuanto le agradecemos. La primera de ellas dice:

Ante una lluvia de besos me niego a cubrirme con el paraguas y así podré quedar empapado de tanta dulzura.”

Los que me conocen, mis amigos y amigas, saben, de sobra, que están ante un soñador, pero eso sí, un soñador con los pies en el suelo. Nunca he podido dejar de lado a ese yo, amante de los sueños y de los vuelos, para muchos imposibles, que para mí son algo que me ayudan a seguir vivo y a seguir pensando que lo que deseamos, lo que soñamos, puede ser posible si así lo creemos. Muchos me tildan de utópico pero les he de decir que muchas de las realidades presentes son fruto de grandes utopías del pasado que se han terminado haciendo realidad con el transcurrir del tiempo. Por todo ello y por más reparto, a diario, abrazos pero también muchos besos. La segunda frase también tiene que ver mucho con los sueños y los besos y dice:

El beso es una de las puertas de entrada a los sueños.”

¡Qué curioso! Los besos de mamá hicieron que ella se colara, anoche, bien entrada la madrugada, en el mundo de mis sueños. Me desperté a ver si le podía decir todo lo que la quiero, eso que habitualmente le digo y ella me dice, pero ya se había ido a seguir disfrutando de sus sueños, en los que, de manos de duendecillos, muy seguramente, yo también estaría, con mucho sigilo, depositándole en su cara multitud de ósculos que luego volaron hasta el otro lado de la cama donde se encontraba, muy dormido, papá.

Facebook: Juan Francisco Santana Domínguez

Foto autor desconocido

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