La misma esperanza
A veces imagino
el silencio del océano
cuando una patera avanza
entre la noche y el miedo.
Pienso en las manos
que sostienen sueños,
en los ojos
que buscan un mañana,
y en la vida
que insiste en abrirse paso
aun cuando todo parece perdido.
Y comprendo
que podría ser cualquiera:
Tú,
Yo,
cualquier ser humano
empujado por las circunstancias
a buscar refugio
en otro horizonte.
Quizá por eso
la verdadera patria
no sea una bandera,
sino la capacidad
de reconocernos
en la fragilidad del otro
y tender la mano
antes que el juicio.
Porque todos compartimos
la misma necesidad de esperanza
y el mismo derecho
a la dignidad.
Irma Ariola Medina Cuevas
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