‘Regresar a Lancelot‘ de Fabio Carreiro Lago
Una reseña de Rubén Mettini
Cuando uno deja su sitio habitual y se desplaza, va a vivir a un nuevo país, a una ciudad o a una isla, poco a poco el lugar desconocido va tejiendo su tela de araña en torno a ti. Dejas de ser libre, quedas atrapado, por la fascinación o por el disgusto, según sea la experiencia. Y si nos vamos de allí, siempre perdurará la fina tela en nuestro interior, marcará nuestros recuerdos. Ese lugar nos visitará en nuestros sueños, quizá en las pesadillas, nos acompañará a través de nuestra existencia.
En estas cosas pensaba mientras leía la última novela de Fabio Carreiro (Editorial siete islas. 2026), una arriesgada experiencia literaria que demuestra la capacidad del autor para entrelazar dos personajes que viven con cien años de distancia. El primero es Augustín Espinosa que fue profesor de Lengua Española y Literatura en el primer instituto de Arrecife, en 1929. Allí escribió Lancelot 28º-7º [Guía integral de una isla atlántica], el segundo, es el protagonista de la novela, un alter ego del autor, que también es profesor de instituto, vive en nuestros días y nos describe la existencia actual de la isla.
La verdadera peripecia consiste en relacionar a los dos protagonistas sin solución de continuidad, a través de frases cortas y de una prosa poética que nos admiran a cada página de lectura. El narrador se dirige a sí mismo en un tú muy característico de las labores líricas. Y hay un amor por un hombre, un amor que se hace huidizo, esquivo, difícil de atrapar. Aquí hallamos la dimensión queer de la novela. En estos fragmentos de interrogación sobre los sentimientos, la novela alcanza una altura que nos recuerda Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes. Una breve cita:
«Hacer cosas, preguntar, es la forma que encuentras de demostrarle tu amor; pero nada te deja hacer, nada le hace falta, te dice. Solo te han amado monstruos. Querías que te amara él. Obligarle casi por la fuerza. Si fuese necesario. Querrías hacerte amar. Conducirlo hacia tu amor. El amor para ti tiene que ver con tu desesperación. Con imponerle tu desesperación. Te enredas en tus propios y confusos sentimientos. Necesitas protegerte de ti mismo. También un monstruo te habita. Lo que te rodea se convierte en un desierto. Arena calcinada.»
En la novela, la auténtica homenajeada es la isla. La isla con sus volcanes y sus vientos, con su aspecto de planicie, con su apariencia de superficie lunar es la que se vuelve en los dos autores un auténtico mito. Agustín Espinosa lo expresa con claridad en la obra citada antes:
Lo que yo he buscado realizar, sobre todo, ha sido esto: un mundo poético; una mitología conductora. Mi intento es el de crear un Lanzarote nuevo. Un Lanzarote inventado por mí. Siguiendo la tradición más ancha de la literatura universal.»
Fabio Carreiro actualiza la isla, nos da su imagen en el siglo XXI, con la familia marroquí, la prostituta, los vendedores de droga y los niños y la tela de araña atrapa al personaje en la observación del entorno mientras espera a su imposible amor:
«En la terraza, bullicio de turistas. También grupos de amigos y parejas locales cenando algo, tomando copas. […] Y llegará pronto con su sonrisa cautivadora. Desde un lugar cercano está llegando y pasa junto a la casa de los ocupas. A los desconocidos ocupantes saluda con su mirada amable. A la amplia familia marroquí que toma té y a los jóvenes vendedores de droga que discuten y a la bella prostituta que espera a un cliente. Unos, en el umbral; otros, en los bancos sentados. Los niños más pequeños juegan con una pelota a lo ancho de la calle.»
No obstante, cuando observa la isla, en la contemplación solitaria tiene la misma admiración e idéntico propósito que Espinosa: transformar Lanzarote en un mito. Ambos escritores lo consiguen:
«Sigues en tu isla feliz. Quedan algunos lugares preservados del tiempo, como este doliente paisaje. Deslumbrado, contemplas el paisaje prometido a la muerte. Un mar de Aral. El pasado ha irrumpido en ti. Las interferencias del tiempo. Caminan bajo el cielo descolorido aún, sin nubes, por la tierra solitaria».
Regresar a Lancelot coloca a Fabio Carreiro entre uno de los mejores escritores canarios jóvenes. Aunque nació en Vigo en 1986, sus años de juventud y actual madurez pasados en las islas lo hacen un escritor canario más. Me alegra comprobar que un literato crece y crece y nos deslumbra una vez más, primero con sus poemas, luego con sus cuentos y ahora con esta maravillosa novela. Gocé de horas de placer lector. Recomiendo su lectura. Descubrirán la dimensión mítica de la entrañable isla de Lanzarote.
Fabio Carreiro es licenciado en Derecho y graduado en Historia por la Universidad de La Laguna. Ha cursado varios posgrados y actualmente se dedica a la enseñanza. Ha participado en excavaciones arqueológicas en las islas y la Península. Desde el año 2015 ha escrito tanto poemarios como narrativa. Entre sus títulos recientes destacan «Sur &Norte», «Casa de los volcanes», la novela reseñada: «Regresar a Lancelot» y su último poemario que lleva el título de «Régimen del mar».
Rubén Mettini
