TE RECOMENDAMOS…Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez

Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez

Una reseña de Maruja Salgado

Nació en Colombia el 6 de marzo de 1927 y murió en México recién cumplidos los 87 años. Le dieron para mucho. Su trayectoria y producción son harto conocidas, me limitaré a decir que una de sus novelas, Cien años de soledad, ha sido considerada la obra cumbre del realismo mágico. Fue publicada en 1967y su lectura no deja a nadie indiferente. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura. En el discurso leído ante la Academia Sueca y 400 invitados, traducido simultáneamente a 8 idiomas, La soledad de América Latina, García Márquez recrimina a Europa la posición que ha mantenido sobre su continente.

Nunca cuesta releer la novela de un genio de la narrativa, ni siquiera aunque también hayas visto la película que la recrea. Esto me pasó con Crónica de una muerte anunciada. Ya el título te da toda la información sobre el argumento, pareciera que te han destripado la lectura, pero la verdad es que eso es lo de menos. El cómo escribe Gago esa crónica novelada, es lo que te mantiene en vilo de párrafo a párrafo. Es tal su maestría para combinar situaciones absurdas que no obstante parecen creíbles, que lees hasta con desazón. Sabes que el protagonista va a morir desde el primer renglón, pero el autor te va haciendo creer, al poner en escena todas las oportunidades que se les dan a los diferentes personajes, que todavía puede ocurrir algo que detendrá el asesinato. Los argumentos que estos personajes exponen poco después, y años después del suceso, y la concatenación de casualidades, podríamos calificarlo de surrealismo. Aunque no en el grado que alcanza en Cien años de soledad, el realismo mágico está presente en esta novela que tampoco está exenta de crítica social: los abusos de la Iglesia, el sometimiento del pueblo, las diferencias sociales, el poder del dinero, la dejación de sus funciones en las autoridades, el valor de la virginidad, etc.

Es magistral también el empleo de los tiempos; aunque está narrada como crónica, casi minuto a minuto, estos no transcurren linealmente. Tomando como referencia la mañana del asesinato, los días y los años se desplazan al pasado y al futuro a conveniencia de la trama. Toda la prosa está plagada de imágenes literarias y bellas construcciones con las palabras, esas que parece que le salen solas a Gabriel García Márquez.

Maruja Salgado

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