Sasa Sosa – La puerta y el cuervo

La puerta y el cuervo

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En medio del bosque hay una puerta y sobre la puerta un cuervo. Detrás de la puerta más bosque; también a cada lado. Es una puerta vieja y desgastada de color blanco. Se ha levantado la pintura por algunas zonas de puro vieja, y sobre ella hay un cuervo que mira. El bosque parece ignorar que tiene en medio una puerta con un cuervo.

El Monteverde a barlovento, buceando en un mar de nubes impulsadas por los alisios cargados de humedad y, más arriba, el pinar, auténtico coloso de la supervivencia. Todo sigue en su sitio: los insectos siguen reciclando la materia en descomposición y abriendo galerías que oxigenan la tierra. Las aves, enlaces críticos de las grandes redes del ecosistema, siguen esparciendo semillas y capturando insectos que liberan de plagas los cultivos. La paloma turqué, el pinzón, la graja, el halcón tagarote, la lechuza, el ratonero, el guirre, el herrerillo, el mirlo, el petirrojo, la aguililla, el abejorro y los cernícalos se comportan con naturalidad, ignorando que en medio del bosque hay una puerta blanca con un cuervo. Los caracoles, las lisas, los lagartos y perenquenes mantienen sus rutinas, sobrecogidos por la masa verde en la que se mezclan y se juntan cual sopa primordial. Los murciélagos y las musarañas disfrutan de su feudo en una paz relativa, mientras los culantrillos, los tajinastes, veroles y rabogatos componen una escena única e irrepetible. Hasta el animal más minúsculo, desde el más bello hasta el más indeseable, mantiene sus valiosos trajines como si no hubiera en medio del bosque una puerta blanca con un cuervo.

Entonces, uno de ellos, el único que desafía el equilibrio ecológico y que es capaz de domesticar a otros animales, interviene. Se desplaza a dos patas y casi no tiene pelo. Se acerca a la puerta, la mira con curiosidad y la abre. Ve entonces infinitas (y se equivoca) posibilidades de puertas al otro lado; no ve espesura sino madera, y ahí deja su huella. El bosque entero, con toda su riqueza y su variedad, está perdido. El ciclo del carbono peligra gracias al progreso de esta especie, que es muy lista pero que no sabe que al bosque no le importaba contener una puerta blanca con un cuervo.

Facebook: Sasa Sosa 

Blog:  Sasa Sosa – Cuentista Impenitente

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