Roberto Iglesias – La medicación

La medicación

dogmatil

(CONSULTA DE MÉDICO. ABREN LA PUERTA SIN LLAMAR ENTRA UN HOMBRE MAYOR, BAJO Y VESTIDO CON CIERTA VULGARIDAD DE ANCIANO DE PUEBLO. USA GAFAS DE PASTA Y CRISTALES MUY GRUESOS)

DOCTOR: pase, pase estimado doctor… ¡siéntese!

Paciente:(sin mirarle) ya ya…que sea breve tengo prisa

DOCTOR: claro, claro le entiendo.

Paciente: (le mira con una sonrisa irónica mientras se sienta)

DOCTOR: pero cuénteme ¿qué tal está? ¿Cómo se encuentra estos días?

Paciente: Pues no lo sé. Supongo que va por fases, algunas veces bien, otras regular. Tendría que decir bien, ¿no?

DOCTOR: No, no, en absoluto, recuerde que por algo hemos iniciado la terapia.

Paciente: ya. ya..(Con resignación)

DOCTOR: Por favor matice un poco las sensaciones diarias que siente desde que vino la última vez aquí

Paciente: (Hincha los carrillos de la boca reteniendo aire y lo expulsa resignación como quien hincha un globo): Que le voy a contar que no sepa ya…si es que en el fondo no sé qué hago aquí. Mi vida era muy normal llena de grandes ocupaciones académicas, clases lecturas, debates, seminarios…

DOCTOR: ya, ya… pero a esta altura de la terapia ya estamos en disposición de asumir que usted ha sido ingresado por urgencia por una cuestión un poco especial, vamos urgente de verdad.

Paciente: bueno si, pero yo ahora ya no me siento tan mal. Es más siento la absoluta necesidad de retomar todo lo que he abandonado ahí fuera (mira por la ventana). Tantas cosas por hacer que se me acumulan, y a mi edad, el tiempo apremia…

DOCTOR: totalmente normal esa sensación ¿eh? Pero el caso es que nosotros deseamos que usted regrese a casa recuperado, vamos estable y tranquilo como para que regrese a sus clases y sus alumnos.

Paciente: Sí, sí eso deseo yo también. Estos sitios a veces me recuerdan a cárceles

DOCTOR: hombre profesor, no diga eso, aquí no hay celdas, ni cosas por el estilo

Paciente: Bueno, bueno eso es lo que usted dice eh…Si leyera a Foucault ya cambiaría de opinión ¿verdad? … ¡O…no!…claro su profesión no se lo permitiría…. porque claro su condición epistemológica como sujeto operatorio…

DOCTOR: (le mira neutro) Por favor volvamos a sus síntomas diarios. Veo que algunos aún se perciben

Paciente: Ah sí, es verdad, mis síntomas….verá pues yo la verdad no percibo ninguna patología de mi conducta doctor. Levo décadas preparándome para alcanzar mi puesto intelectual: la carrera, la oposición de profesor de instituto, la tesis doctoral, el puesto en la universidad, la obra por publicar, la fundación…tantos peldaños alcanzados. Esto se ha convertido en mi vida entera una dedicación irrenunciable fuera de la cual no concibo la existencia. Y total, la causa de mi ingreso solo fue una consecuencia material más ineludible, una decisión racionalmente muy coherente, casi diría que hasta bien tomada.

DOCTOR: Bueno, permítame decirle que su familia y sus seres queridos no la han visto como muy coherente. Pero por favor necesito que indaguemos ahora cómo se siente a día de hoy

Paciente: Pues en realidad un poco aislado aquí, me han quitado de leer periódicos, revistas libros, correo postal. La verdad no llevo nada bien no poder leer ni escribir. Además, la sala compartida está siempre con la televisión encendida en canales absurdos y la medicación me amodorra. ¿No es todo esto una tortura?

DOCTOR: Pues no, la verdad no deseamos que lo sea. Aquí la gente se queda un tiempo para descansar y poder alcanzar un equilibrio básico como para regresar a casa.

Paciente: ya ya un “equilibrio básico” (con sorna) se está refiriendo a: el mito de la salud ¿verdad? Sobre eso estaba yo escribiendo notas para aun libro futuro que publicaría a través de mi fundación. Es irritante que a uno le ingresen y le mediquen así en nombre de un mito en el que el paciente muchas veces no cree…

DOCTOR:(menea al cabeza asintiendo, arque las cejas, tomando nota)

El paciente, cuando el psiquiatra toma nota y escribe , le mira con recelo al papel

DOCTOR: siga… iba bien.

Paciente: ¿Iba bien? ¿Qué es el bien? ¿Para quién? ¿Para usted? ¿Para mi familia? Porque para mí no lo es. Por mí firmaba el alta voluntaria ahora mismo

DOCTOR: Ya claro supongo… pero recuerda que hay un informe del forense, del juez…en fin. ¿No ha notado ninguna mejoría desde que ingresó?

Paciente: ¿Mejoría en qué sentido? Si no me deja salir de aquí lo único que sentiré seguro es que mi vida se escapa: tempus fugit que dicen los latinos. Insisto que yo no se qué debo cambiar para poder salir de aquí. Mis convicciones, mis razonamientos lógicos, mi bagaje filosófico. ¡Todo! me indica que la razón no me falla.

DOCTOR: no quizá ,…pero su decisión lógica y coherente de… su intento de suicidio… En fin es un síntoma de que algo falla ¿verdad?

Paciente: Eso fue un acto pasajero y por cierto absolutamente coherente con la necesidad de ese momento. Fue tan mecánico como una implicación material fuerte del tipo: pq <-> no p v Q. es un caso particular del teorema de la deducción. Déjeme un papel y lápiz (gestualiza la petición con ansiedad) que le despliego al demostración y podrá así entender que mi decisión fue…

DOCTOR: (sonríe y niega con la cabeza con condescendencia) sabe que parte del tratamiento consiste en no discutir, no leer, no escribir…

Paciente:(irritado)…pero entonces no podré demostrar la coherencia y racionalidad de mis decisiones. ¡Esto es una encerrona y una trampa! ¡Así no me puedo defender!

DOCTOR: Doctor usted no tiene nada de qué defenderse. Nada más que de sí mismo y sus “coherencias”

Paciente: claro ¿ahora me va a decir que la lógica aristotélica es un error o una falacia verdad? (se acalora cada vez más) Como si usted se hubiese leído en griego el órganon completo: De las categorías; el peri hermeneia, los primero y segundo analíticos, los top… (es interrumpido por el doctor)

DOCTOR: Por favor, por favor, sabe bien que no me lo he leído. Este, no es el caso, le ruego que no derive la conversación a cuestiones académicas. Esto no es un tribunal de oposición…

Paciente: Entonces no sé de qué puedo hablar.

DOCTOR: Doctor estamos aquí para hablar de usted , de sus emociones y sentimientos.

Paciente: ah… las emociones (con ironía y desconfianza)….Esas reacciones químicas del cerebro que ustedes tan bien creen analizar con la neurociencia y manipular con los neurolépticos, como si supiesen que es la conciencia, el yo…las emociones ¡ja! Me río yo de las emociones. Cuando sepa qué son… hablaremos de ellas ¿Le vale así?

DOCTOR: Pues no, la verdad que no. (Sigue tomando notas en un informe como terminando de redactarlo)

Paciente: ¿se puede saber que está escribiendo ahí?

DOCTOR: (sonríe lacónico) No, no se puede. Sabe bien que no se puede…

Paciente: Ah claro secreto médico. Los Asclepíades son en realidad pitagóricos ¿sabe? Basta leer el juramento hipocrático. ¡Hermetismo puro joder! (irritado). Eso es volver a jugar con trampa ¿eh? Que digo yo (tono de insinuación irónica)… ¿y si yo fuese licenciado en psiquiatría? ¿podría leerlo? ¿Podríamos sostener un debate real a nivel de decisiones?

DOCTOR: (mientras toma nota, menea la cabeza negando y sonriendo Suave)

Paciente: mis emociones no tienen relevancia en todo esto, basta con que me salgan las cosas bien, quiero decir tal como las planifico…y entonces…

DOCTOR: (levanta al vista del papel)¿entonces qué?

Paciente: Entonces todo volverá a ser igual: lecturas clases, conferencias libros..(Con ilusión) ¿Sabe? ahora en la fundación están empeñados en grabarme en video todas las conferencias ¿no es eso reamente emocionante? Quedará todo grabado para poder ser así transcrito. Además tendremos un canal de tv por internet, mi hijo en eso es todo un experto (con orgullo) y tengo mucha ilusión por regresar a todo eso.

DOCTOR: si si…. si le entiendo perfectamente pero antes…debe demostrarme cierto equilibrio.

Paciente: ¿Equilibrio? A qué se refiere? Yo no soy ningún tipo de funambulista y no me hable de Nietzsche de esa sección del volatinero en el Zarathustra…a mi esos autorcillos que no son sistema ¡no me dicen nada! Después se quejan de la postmodernidad y todas esas simplonerías, ¡¡es que yo ya no entiendo casi ni las palabras de ciertos hombres cuando se usan así de mal!!

DOCTOR: (firma el papel del informe que iba redactando) bueno creo que vamos a cambiar un poco la medicación y terminamos la sesión aquí por hoy. Hemos avanzado mucho gracias a su colaboración. por favor doctor sigamos así y pronto regresará a su vida cotidiana que tanto añora

Paciente: ¿ah sí?(con ilusión) Más pastillas?( con recelo!). Con lo bien que me iba la Dogmatina: que sensación de tener siempre la razón ¡caray!. Y si se pude saber ¿qué me van a obligar a tomar?

DOCTOR: Dogmatina está claro que no… Claro que puede saberlo: un combinado de contradictina 2 gr y argumentina 4 gr. Para su información erudita le diré que hay quien hasta le ha dedicado un poema

Paciente: Poesía a mí a estas alturas ¡joder!.. jooooder (pronunciado con soniquete de cantinela de resignación) Pero esas pastillas ¿para qué sirven, a ver?

DOCTOR: Para curarle doctor… para curaaaarle (con paciencia y condescendencia paternal)

Paciente: ¡Ah… si! el viejo argumento ese del equilibro homeostático….el mito de la salud (con sorna). ¡¡Falacias! Pura pseudociencia como la homeopatía. Todo esto es un totum revolutum elevado a categoría de medicina.¡¡Lo que hay que soportar…!

DOCTOR: Pues sí, esto es lo que hay soportar. Ande tómeselo y en una semana nos volvemos a reunir.

Paciente: (gruñe en bajo) ya claro como si hubiese alternativa lógica…no si te digo yo… (Se levanta y se marcha enfadado y con rabia contenida, da un portazo sonoro y violento)

DOCTOR: (arquea los ojos y mueve la cabeza en negación cerrando suave los con paciencia)

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HAN PASADO 7 DÍAS. Mismos personajes mismo lugar.

Se oye tocar a la puerta. Se abre un poquito. Se ve la cara del profesor ojeroso, somnoliento y pacífico

Paciente: hola buenos días doctor ¿se puede pasar?

DOCTOR: ¡ah es usted! Claro, claro pase, pase, tome asiento.

Paciente: gracias (habla como a cámara lenta, se sienta a cámara lenta con esfuerzo por acertar a sentarse, se deja caer sobre la silla)

DOCTOR: ¿qué tal se encuentra? ¿Qué tal la medicación?

Paciente: Pues mire le voy a ser sincero. Mal. Parezco con un zomby de esos de las serie de televisión que pasan por los canales de pago. ¿es necesario todo esto?

DOCTOR: un poco sí.

Paciente: ¡un poco dice! …vivo entre tinieblas me cuesta tanto argumentar lógicamente…y solo tengo ganas de dormir! ¡Dormir es una pérdida de tiempo! ¿Todo esto es sano?

DOCTOR: si doctor, para usted aquí y ahora, sí

Paciente: ya..hic etc nu..(se traba)¿cómo era aquel latinismo: his et nannc…!¡noo ,nooo!¡ no era así! (se frota las sienes con la yema de los dedos)(se calla impotente)

DOCTOR: no se preocupe es, solo es un efecto secundario pasajero

Paciente: ¡pasajero dice!!…cómo se nota que usted no lo padece. Como decía Ortega: “usted no puede..(balcubea)..no puede dolerme.. doo…dolerme…,dolerme las orejas.¿cómo era?

DOCTOR: Claro que duele doctor pero como decía Heine: “dolor de muelas en el corazón”

Paciente: ¿ahora cita usted? Claro porque puede…ya qué más da.

DOCTOR: No se impaciente ya le he dicho que esa confusión solo es un efecto beneficioso de la medicación actual.

Paciente: ¿un efecto beneficioso? ¿El qué? No poder estructurar un contra argumento? ¿Balbucear como un drogadicto? Oiga doctor esto es horrible. ¿Pero qué clase de droga me ha administrado?

DOCTOR: hombre droga, droga no es…tan solo una medicación necesaria para reconducir pensamientos excesivos

Paciente: ¿excesivos? ¿A qué se refiere?

DOCTOR: Muy sencillo profesor. Querer tenerla razón siempre es algo agotador ¿verdad? Cálmese y dese la oportunidad de alcanzar el sosiego de no tener que embestir siempre dialécticamente. Se vive mejor así hombre.

Paciente: Pero… ¿usted se está escuchando a si mismo?. Eso es simplemente espantoso.es…es…(busca las palabras y no las encuentra) ¡es budismo!

DOCTOR: (sonríe) hombre yo no lo llamaría así. ¿Qué tiene en contra de estar relajado?

Paciente: pues antes le diría que tenía en contra mi propia profesión, mi propia formación. Pero ahora esta sensación tan densa y omnipresente de tranquilidad…. impuesta…Esto es violencia…¡me ha reducido a un ser pasivo!

DOCTOR: No se queje tanto. Le voy a hacer un test y vamos a comprobar el efecto de la medicación

Paciente: ¿un test!? Lo que me faltaba , ahora me va a humillar ¿verdad?. O analizar fallidamente. Que es peor

DOCTOR: jajaja no va a doler

Paciente: ya ya.

(el psiquiatra saca unas cartulinas : con textos contradictorios ad literas; y con imágenes piadosas etc. etc. El doctor del muestra una cartulina con una foto de pitita Ridruejo

Paciente:(sonido gutural) arggg…Haga usted el favor… (argg)…(Se tapa la cara)

DOCTOR: aguante la visión profesor… (Ordenando) vamos quítese las manos de la cara. Demuéstreme que la medicación funciona y que ese está curando, hombre!

(El paciente se va quitando las manos de la cara paulatinamente con cierto reparo y muestras claras de asco en su cara)

Paciente: Esto es muy duro. ¡eh! A ver…Yo con esta mujer no he podido nunca. Es peor que Cratilo…uf…Aunque bueno bien mirado.(cambia de tono y carácter) tiene un porte no sé… como señorial ¿no?. Déjeme apreciar…ah ¡sí! ese peinado tan bien elaborado, esa mirada altiva. (eructa) Creo que la he juzgado mal durante años…(para de hablar como si hubiese escuchado un ruido fuerte fuera de la habitación) oh ¡por el Can! ¿He dicho yo esto?. ¿¿¡De veras lo he dicho!??

DOCTOR: si claro profesor, claro que lo ha dicho. No tema. ¿Ve? La medicación está haciendo su efecto. Usted que no creía en los neurolépticos. ¡Ánimo! se encuentra muy cerca del alta. Probemos con otra cartulina. Ahora le tocará leer en voz alta.

Paciente: uf que sea leve, por favor. Vaya contraste más agudo oírme decir semejante afirmación.

Le muestra otra que dice: «Yo NO mataría al etarra Barrios con mis manos»

DOCTOR: Lea esto en voz alta

Paciente: ahhh usted golpea bajo eh… A ver. Lo intentaré (pronuncia con lentitud como si le costase pronunciar cada palaba) Yo..ehhrrr mataría..

(El doctor le chista y le señala la palabra “no”)

DOCTOR: vamos profesor, haga un esfuerzo no se salte la negación

Paciente: UFFF esto cuesta eh…(Pronuncia lento y de modo costoso) Yooo…yoo…nnn….o mataría…. (Esta última parte la pronunciada de un tirón) al- etarra-Barrios-con-mis-manos.

DOCTOR: ¡muy bien! Qué éxito de la medicación ¿lo ve? Ya se lo dije: la contradictora es milagrosa.

Paciente: para milagros ando yo (mascuyado en bajo). Los milagros otra que tal!

DOCTOR: a propósito de ellos (le muestra una cartulina con otro texto)

NO SE PUEDE ADMITIR NI UN MILÍMETRO AL MILAGRO, SERÍA COMO SI UN GEÓMETRA DIJERA: “TODOS LOS TRIÁNGULOS VALEN 180º…MENOS UNO QUE VALE 181”

Paciente: ahhg recuerdo eso bien en la Clave con Balbín..uf, que tortura esto de contradecirse

DOCTOR: Vamos haga otro esfuerzo. Ahora repítalo en modo afirmativo.

Paciente: Me siento como Galileo, pero sin el: “E pur si muove”. (Repite la frase de la cartulina con esfuerzo y la reinterpreta de modo afirmativo pero con gran esfuerzo). ¡Usted es todo un Torquemada!

DOCTOR: jaja no exagere. Ha progresado mucho en poco tiempo y creo que en breve le daremos el alta de la institución

Paciente: uaggg ¡sí, pero a qué precio!

DOCTOR: Vamos, vamos profesor, no tan alto. Su familia le estará esperando con cariño y gratitud en casa.

Paciente: ¡Menudo argumento ad baculum! Gratitud.. dice…en fin

DOCTOR: bueno creo a lo largo de la mañana de hoy redactaré el informe de la sesión actual y si el departamento de asuntos químicos lo valida quizá de tarde pueda ya regresar a casa.

Paciente: (dudoso) ¿de veras? (entusiasmado) ¿Lo dice en serio?

DOCTOR: jajaj claro que sí profesor.

Paciente: Ahhh que bien Santa pitita Ridruejo! ¡2+2= 5! (en voz alta con alegría) (se levanta de la silla y abraza con efusividad al psiquiatra)

DOCTOR: jajaj no me dé las gracias a mí, déselas al DSM IV…

Paciente: ¡a quien sea! Prometo comprarlo y leerlo de cabo a rabo

DOCTOR: Tampoco se pase y me regrese en 15 días aquí otra vez eh

Paciente: ¡No! ¡no! quite, eso no ocurrirá , tranquilo que no

DOCTOR: bueno…Pues de tarde nos vemos

El profesor sale de la habitación con andar alegre. El psiquiatra se queda ordenando papeles.

A la tarde el psiquiatra da el alta al profesor en la puerta de salida de la institución. Se abrazan. Se ve marchar al profesor y al psiquiatra entrar al edificio.

Días más tarde se publica en el periódico la muerte de la mujer del doctor en filosofía y tan solo un día después muere éste primero. En los círculos académicos algunos rumoreaban como causa de muerte una sobredosis de dogmatina.

  • fabula Acta est –

 

Facebook: Roberto Iglesias

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