TE RECOMENDAMOS… Tormento, de Benito Pérez Galdós

Tormento, de Benito Pérez Galdós

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Una reseña de Rubén Mettini

Hablar de Pérez Galdós en la literatura hispánica es citar a un autor conocido por la mayoría de lectores. Termino de leer su novela Tormento y tengo la tentación de hacer una reseña, apuntando aspectos que me llamaron la atención del autor.

Brevemente diré que Pérez Galdós nació en Las Palmas en 1843. A los 19 años viaja a Madrid. Aunque vivió un tiempo en Francia y pasó largas temporadas en Cantabria, tanto sus personajes y situaciones, así como las topografías de sus novelas están ligadas a Madrid. En esta ciudad murió en 1920 siendo un escritor de gran fama.

Su obra es muy vasta. Escribió 46 Episodios Nacionales, una ambiciosa obra donde se reúne la memoria histórica de los españoles durante el siglo XIX. Confeccionó 32 novelas, llevó 20 obras de teatro a la escena, redactó ensayos periodísticos, artísticos y literarios… Reseñar toda su obra sería tarea ímproba en este breve artículo.

Tormento forma parte de tres novelas con los mismos personajes, marco histórico y situaciones, aunque cada una de ellas es autónoma: El doctor Centeno, Tormento y La de Bringas. Después de los Episodios Nacionales y de la publicación de siete novelas, el autor determinó que entraba en una «Segunda Manera». En esta segunda manera utilizará recursos técnicos novedosos e incidirá en la descripción de las clases medias madrileñas. Al comienzo de la novela, aparecen dos personajes que mantienen un diálogo teatral. Aunque Pérez Galdós es considerado uno de los principales representantes de la novela realista española, Ido del Sagrario, una máscara que utiliza el autor para encubrirse, tiene claro que escribe folletines. Es un personaje glotón, ambicioso y vive a costa de esa clase media ociosa, a la que critica pero a su vez visita para poder alimentarse.

Ido trabaja por encargo de un editor y debe hacer su faena lo más rápido posible. En el diálogo con Aristo dice:

[…] Ahora me sale a ocho duros por reparto. Despabilo mi parte en dos días. Pronto trabajaré por mi cuenta. […] El editor es hombre que conoce el paño, y nos dice: «Quiero una obra de mucho sentimiento, que haga llorar a la gente y que esté bien cargada de moralidad». Oír esto yo y sentir que mi cerebro arde, es todo uno […]

Ido del Sagrario aparece en estas tres novelas, pero vuelve a aparecer en Fortunata y Jacinta. Ido inventa folletines post-románticos porque está interesado en contar los hechos reales. Tormento está impregnado de ese espíritu de folletín. Lo que denomino «espíritu de folletín» se da principalmente porque el narrador está invariablemente ironizando sobre las clases medias madrileñas, atrapadas en el «quiero y no puedo», incapaces de llevar a cabo un trabajo útil, fingiendo una posición que no tienen, haciendo una limitada caridad para quedar bien con su conciencia, viviendo a costa de la Reina que les otorga entradas para el teatro o alguno dineros para comprarse ropa nueva.

Galdós, desdoblado en Ido del Sagrario, las mira desde arriba y las ridiculiza. Se podrían registrar las frases diseminadas por la novela que apuntan a este sarcasmo bastante despiadado. La acerada ironía queda de alguna manera eclipsada por el interés del autor en la psicología femenina y en su posicionamiento a favor de estas mujeres huérfanas, mendigas, pobres, que intentan conservar su virtud en medio de un entorno económicamente superior que las acecha y las maltrata. Creo que esta perspectiva en favor de la mujer es lo que transforma sus novelas y las hace viajar desde un folletín amoroso de periódico hacia una narrativa con peso y sustancia.

En Tormento se enfrentan cuatro personajes. Dos mujeres. La joven huérfana, Amparo Emperador, que debe someterse a todos los caprichos de su ama, Rosalía de Bringas. Rosalía es una mujer llena de ambición, nueva rica y envidiosa. Tiene a Amparo como criada y le hace sufrir las humillaciones más incisivas. Y dos hombres. Pedro Polo, un sacerdote con una personalidad desmesurada y cruel, llena de lascivia. Un  hombre que ha renunciado a Dios por el lujurioso amor que siente por Amparo, a quien llama Tormento. Y Agustín Caballero, un individuo que hizo fortuna en Latinoamérica y que no sabe moverse en el ámbito social de las clases madrileñas. Visto como huraño y falto de buenas maneras, es admirado por su inmensa riqueza y es considerado el “soltero de oro” para todas las mujeres casaderas.  

Hay que dejarse atrapar por la trama y someterse al capricho del autor, viviendo con el alma en vilo, las venturas y desventuras de sus protagonistas.  

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3 comentarios

  1. Muchas gracias por tu reseña, tan didáctica, mi queridísimo amigo Rubén. El realismo intenso y la fuerza, la emoción que transmite y la exquisita sensibilidad de Galdós están presentes, con una maestría inigualable, en Tormento y en el resto de sus obras. Felicidades.

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  2. No hay duda que Benito Perez Galdós fue un gran maestro de la pluma y el papel. Si no me equivoco el Teide es la montana más alta de España y sí, Rubén, así es como los canarios podemos decir que tenemos dos de las ‘reliquias ‘ del país. Muchísimas gracias por tu reseñaa tan educativa y sigue para delante. Felicidades y muchos besos y abrazos desde Londres, Andrea Molina.

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  3. Te agradezco tu comentario, Juan Francisco. Para mí fue un descubrimiento. Y nunca es tarde para descubrir obras de autores consagrados. Un abrazo, amigo.

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