TE RECOMENDAMOS…El último encuentro, de Sándor Márai

El último encuentro, de Sándor Márai

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Sorprende agradablemente descubrir que grandes autores que escribieron entre las dos grandes guerras del siglo XX y fueron olvidados por diferentes motivos, son recuperados por las buenas editoriales. La edición de estas novelas hace que tales escritores se transformen en referentes literarios para nuevos lectores. Eso ocurrió con Sándor Márai que escribió esta breve novela, El último encuentro, en 1942 y Ediciones Salamandra la editó en el año 2000.

Sándor Márai no fue un escritor maldito, ni intentó mantenerse al margen de la sociedad. Su biografía recibió el título de Confesiones de un burgués. Precisamente el ser burgués fue lo que impidió la difusión de su obra. En 1930 tuvo gran prestigio y se lo llegó a comparar con Thomas Mann y con Stefan Zweig (pronto reseñaré alguna obra de este magnífico escritor).

Márai nació en el antiguo Reino de Hungría y desechó escribir en alemán para decantarse por su lengua natal: el húngaro. Su fama se apagó cuando la Unión Soviética ocupó Hungría y los comunistas lo tildaron de burgués. En 1948, el escritor dejó su país y unos años más tarde se estableció en Estados Unidos. En 1989, poco antes de que cayera el Muro de Berlín, se suicidó disparándose un tiro en la cabeza.  

En el argumento vemos al viejo general de la Guardia Imperial, Henrik, en su castillo de caza en Hungría. Espera la visita de un amigo íntimo, Konrad, con quien compartió la Academia Militar. Hace 41 años –desde 1899– que los amigos no se ven. La trama se centra en ese encuentro y en la charla que mantendrán. En la primera parte veremos los recuerdos de juventud de Henrik y el comienzo de la amistad. Ambos se hacen un juramento de fidelidad, deciden mantenerse puros y comparten la vida a pesar de que la situación social de ambos es bien diferente. Henrik ha sido siempre un aristócrata, mientras que la familia de Konrad ha pasado grandes penurias para pagar los estudios del hijo.

La prosa de Márai, delicada y precisa, nos lleva a los salones de ese palacio cuando Henrik y su madre tocaban Polonesas de Chopin, ante la atenta escucha de Konrad y el padre del Henrik. Luego los amigos viven juntos en un piso, continúan sus estudios militares y comparten confidencias de sus amoríos con muchachas jóvenes. Esta convivencia dura hasta que cumplen los 21 años. Pasado el tiempo, Henrik se casó con Crisztina y en torno a esa mujer hay un secreto, un enigma que el viejo general quiere desvelar en la charla con Konrad. Todo converge en ese secreto. Ambos protagonistas esperan este momento, este último encuentro y esta charla.

El autor lleva la novela manteniendo el enigma sobre este secreto y ofreciéndonos solo la versión de Henrik. Algunos lectores tal vez queden algo desencantados por esa parcialidad que los obliga a ser activos y a reconstruir la trama al acabar la lectura. A pesar de este final abierto, la lectura de Sándor Márai provoca una satisfacción tan grande, que recomiendo con fervor su lectura.

Quien quiera adentrarse en otra maravillosa novela del autor, recomiendo La mujer justa, una joya literaria para degustar lentamente.

Facebook: Rubén Mettini

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