Roberto Iglesias – Mousiké

Mousiké

‘El silencio es el sonido más fuerte’  Miles Davis

onda

En el principio fue el vacío y el silencio. Y los colosales cataclismos que dieron lugar al kosmos actual bramaban, en su afonía, su fiereza sin más expresión que su suceder. Y eón tras eón fue así hasta que en un sistema solar la atmósfera quedo atrapada por la gravedad del planeta. Y el vacío languideció frente al ruido atronador de las metamorfosis geológicas. Pero sin un oído que   escuchase cualquier sonido era mudo. Y surgió un mamífero con oído, y su entender dotó al sonido de sentido: entonces la nubes poseían voz: el trueno; el mar, su  lánguido   lamento: las olas; el suelo, su tambor: los terremotos; el agua su trino en los riachuelos, el viento su aullido en las copas de los árboles y los riscos, los animales con sus fauces: sus cantos y rugidos. Pero a falta de voz, todo era señal y señuelo.

Y surgió un simio que imitaba el sonido de la naturaleza para cazar y para reír, para soñar y para dormir, para arrullar a las crías en la noche de las cuevas. Y las palmas, la voz y la garganta cooperaron en armonía y ritmo: surgieron melodías y canturreos. Luego vendrían los más primitivos instrumentos: las piedras, los palos, la voz, las yerbas y las cuerdas tensadas de los arcos. Y las melodías completaron, como fragancias de sentido,  los aromas de la natura y fueron respiradas por los humanos como si fueran un nuevo oxígeno imprescindible. Pero hasta el gramófono todo aquello se diluyó en memoria sin recuerdo.

Han pasado cinco mil  millones de años.

Alguien pulsa un sensor:

Se escucha decir en sumerio: “Que todos puedan estar bien”… Así hasta cincuenta y cinco saludos. Luego diversos sonidos de la Tierra: volcanesterremotosrayos, Vientolluviamar, animales diversos, una risa humana, el beso de una madre y su  niño,  los signos vitales del cuerpo humano, el despegue del Saturno V ….Luego en otra pista se escucha: canciones pigmeas del Zaire, un canto nocturno de los indios navajos, Concierto de Brandemburgo n.º 2 en fa mayor (BWV 1047) I Mov.; un Shakuhachi interpretando : “Tsuru No Sugomori” , Mozart, Beethoven, bach, “melancholy blues” de Louis Armstrong, el Johnny B. Goode de Chuck Berry…Se acaba la audición.

Unos seres extraños guardan un  silencio absoluto ante el disco dorado que contiene las grabaciones. Lo encontraron depositado en una nave interestelar proveniente de un sistema solar donde existía   una estrella de tipo-G  y  luminosidad V. Ahora ésta es una gigante roja.

El más absoluto de los respetos invade a esos seres, acaban de sentir y entender, en parte,  lo que era un ser humano.

Facebook: Roberto Iglesias 

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Un comentario

  1. Hermoso relato. También yo me pregunto con frecuencia cómo sería comprendida la vida humana desde otro planeta, incluso fuera del sistema solar. Como entenderían a Bach o Chuck Berry individuos que hayan generado otro tipo de música. Un relato inteligente porque nos lleva a la reflexión. Tal vez tendría que estar incluido en ese disco dorado.

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