TE RECOMENDAMOS…Memorias de un hijo del siglo, de Juan Rodríguez Doreste

Memorias de un hijo del siglo, de Juan Rodríguez Doreste

Una reseña de Rubén Mettini

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Tengo que agradecer a mis amigos que me sugieren lecturas de autores canarios. Siempre termino enriquecido y conociendo más la vida de la isla. En este caso ha sido Juan Francisco Santana quien me regaló este hermoso libro que reseño.

Juan Rodríguez Doreste nació en 1904 y murió en 1988. Estas fechas justifican el título. Fue un magnífico espectador del siglo XX, pero además el autor posee una prosa encantadora, que se lee con sumo gusto. Su experiencia como escritor comienza con la crítica literaria, de arte y de temas económicos. Entre 1928 y 1931 colabora con el diario El País y, a partir de 1933, con el diario socialista Avance.

Forma parte, durante 50 años, del Museo Canario, el capítulo dedicado al museo lleva el subtítulo de “mi segundo hogar”. Fue especialista en arte clásico y contemporáneo y recibió el título de Académico de la Real de Bellas Artes de San Fernando. A los 80 años ocupaba el cargo de Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria.

Unos años antes de su deceso escribe estas memorias.  Con una prodigiosa retentiva nos habla de las primeras décadas del siglo, cuando era un niño, y nos narra las fiestas que se celebraban en la isla y otras que fueron muriendo. Una visita que fue recordada durante años fue la de Alfonso XIII a la isla. Ocurrió en 1906. Él solo tenía dos años, pero este evento quedó fijado en el recuerdo por el relato repetido de su madre.

En 1923 viaja a Madrid para estudiar en la Universidad Central. En el capítulo se demora en contar anécdotas de la pensión donde malvivía. Sus visitas al Ateneo Científico, Artístico y Literario de Madrid inoculan su fervor político. A partir de entonces estará siempre vinculado a la ideología socialista.

En 1956, después de una estadía en Londres y a causa de la segunda onda de represión desplegada por el régimen franquista, viaja con su mujer a Cuba. Luego visitará México y se albergará en la casa de Dulce María de Loynaz.

Sería imposible en una breve reseña contar todos los hechos históricos y las anécdotas que Juan Rodríguez Doreste despliega en su libro. Su cultura es extensísima y su prosa agradable y fácil de leer. Uno de los últimos capítulos, cuando está acabando con sus memorias, lo titula “Las siete vidas de un gato” porque realmente la suya fue una vida llena de política, de emociones, de exilio y de arte. Además conoció a los grandes personajes, artistas, gobernantes, escritores y participó en la mayoría de contiendas políticas, asociadas a Gran Canaria en el siglo XX. Sorprende la memoria que exhibe en el libro, pareciera que ni los recuerdos más nimios se hayan borrado de su mente.

Quien comience a leer este libro, será difícil que lo abandone. No solo el contenido es riquísimo para conocer mejor la isla sino, como he comentado antes, porque su prosa es inefable. Este volumen también contiene una serie de fotos de la familia del autor como de los personajes con quien compartió cenas, premios y eventos.  

Facebook: Rubén Mettini

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3 comentarios

  1. Muchísimas gracias mi queridísimo amigo Rubén Mettini por tus atentas palabras y mis felicitaciones por el trabajo presentado, haciendo que, muy posiblemente, a los que te lean les inculques la curiosidad de conocer a un hombre enamorado de la cultura, en el más amplio sentido de la palabra, un humanista, como era Juan Rodríguez Doreste. Un abrazo GRANDE.

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