EL ISLEÑO
¿Te imaginas estar sobre una roca y el agua tocándote los pies? Así se
sentía el isleño, atrapado, rodeado de agua. Vivía preso de su miedo. No
era capaz de subir a una montaña y ver agua por todas partes. Pero, la
vida da sorpresas; navegando por internet conoció a una chica y ya nada
lo paralizaba… El agua se la bebía si hacía falta para poder abrazarla.
Son las cosas del querer, ni agua ni miedo le impidió llegar a ella, y el
isleño se enamoró del mar y se hizo marinero y nadaba como pez en el
agua.
Margarita Ojeda García