TE RECOMENDAMOS… ‘Morir en la arena’ de Leonardo Padura

‘Morir en la arena’ de Leonardo Padura

Una reseña de Josefa Molina

Después de leer ‘Morir en la arena’ (Tusquets 2025) me recriminé muy seriamente no haber leído nada antes de Leonardo Padura, una cuestión que este año que se inicia estoy totalmente dispuesta a revertir.

La novela retrata la situación de Cuba, país del autor en el que escribe y reside en la misma que fue de sus progenitores, desde el prisma de una persona que dolida y escarmentada con el significado y la ilusión que supuso para la isla la revolución castrista. Una pérdida de ilusión que rezuma por todos los poros de sus personajes centrales -Nora, Rodolfo, Geni, el escritor Fumero…-, todo ello, a partir de la hecho concreto en torno al cual gira la trama -un parricidio a manos de Geni, Caballo Loco– cuyos entresijos no se terminan de dilucidar.

La escritura de Padura es, sencillamente, magistral. Su forma de retratar una realidad tan cruda y dolorosa, el presente de su país natal y sobre todo, de cuestionar las mentiras y falsedades en las que se convirtió la revolución cubana, destila una impotencia social que arrastra a la persona lectora como ha arrastrado a la población de este país caribeño, eso sí de forma realista y sin dejar de criticar al capitalismo y sus supuestas bondades repletas de una falsedad continúa y de un mercadeo constante de valores tan heridos como desprestigiados como la democracia, el derecho internacional, la paz, justicia o la libertad, cuyos suelos pantanosos están arrastrando al mundo a una deriva económica, política y social cada vez más escéptica y ruda que llena a la población de un claro desasosiego de preocupantes consecuencias (ascenso de la ultraderecha, aumento del descontento popular, conflictos bélicos…).

Padura aborda todos estos temas desde el análisis del propio desencanto de la sociedad cubana, donde los cortes de electricidad cada vez son más frecuentes, el precio del dinero cada vez más devaluado, el acceso a una vivienda es imposible, la comida cada vez más escasa e inaccesible y sobrevivir, cada vez más complejo, lo que pone en valor la decisión de muchas y muchos de huir del país para intentar buscar una opción de vida mejor o, al menos, posible para ellos y sus familias. ¿Les suena? En Canarias también contamos con ejemplos de esa huida con las miles de personas que deciden subirse a una barcaza o a un cayuco en busca del dorado europeo, incluso a costa de sus propias vidas. Casi 18.000 personas llegaron a las costas canarias el pasado año, 2025, de forma irregular a través de la ruta canaria y casi 2.000 han fallecido en el intento (según ONG Caminando Fronteras a fecha 30 de noviembre 2025).

Me interesa especialmente el cuestionamiento que realiza Padura sobre la valentía del escritor para escribir en un país en el cual, cualquier cosa dicha o escrita, puede reportar sus consecuencias, extremo que me ha hecho valorar, más si cabe, este libro y sobre todo la literatura del autor que no en vano cuenta en su haber con el Premio Príncipe de Asturias 2015, Premio Hammett 2006 por La neblina del ayer y Premio Raymond Chandler 2009, entre otros muchos reconocimientos a su obra literaria.

«​Pero la verdad es que si lo pensamos un poco, no se necesita ser novelista para contar historias y inventar narrativas como se hace ahora. Vivimos rodeados de esas narrativas, y por ejemplo, no es mejor inventar historias que los políticos. Esos sí que son novelistas conformados, los más hábiles creadores de ficción, y eso nosotros lo sabemos bien. Y también sabemos que Débora debería al menos ser indispensable y tener libertad para expresar lo que necesita. No andar con miedo a las finas consecuencias que afectan a la exigencia de la creación. Y esa condición, lamentablemente, reside en su majestud. Y desde el principio, yo la aprendí muy bien.«, afirma Padura en voz de Raymundo Fumero, escritor de novelas de detectives, un alterego del propio Padura, quien se hizo famoso como escritor del género negro muchas de cuyas novelas tienen como protagonista al desencantado y borracho policía Mario Conde. ¿No es brillante?

Porque la verdad puede provocar efectos dolorosos. Porque la libertad siempre tiene su precio‘, afirma en otro momento de la novela.

Creo que leer a Padura en la actualidad va más allá de una simple recomendación. En este siglo convulso con pies de barro, donde parece que hemos perdido nuestra capacidad de razonar y analizar la Historia, la de la Humanidad, con los peligros que esta pérdida supone para todas y todos, se convierte casi una obligación.

Josefa Molina

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