TE RECOMENDAMOS… Kafka en la orilla, de Haruki Murakami

Kafka en la orilla, de Haruki Murakami

Una reseña de Mar Zeraus

Nos encontramos ante un novelón, no solo por su tamaño sino por su calidad. Fue catalogada en 2005 como la mejor novela del año por el New York Times.

Entrar en el universo Murakami es volar por otros mundos. Estamos ante una novela que pisa mundos paralelos, donde el tiempo se diluye al cruzarlo. No solo juega con dos mundos sino también con dos historias también paralelas (la de Nakata y la de Tamura).

Nakata habla en tercera persona y Tamura en primera. No solo está el juego de estas dos historias que se cruzan, sino que además hay un desdoblamiento entre Kafka Tamura y el joven llamado Cuervo, con quien empieza y acaba la novela conversando.

Esta novela, inmersa en el realismo mágico, hace un homenaje al autor checo Franz Kafka, pisando casi el surrealismo propio de este escritor. Roza lo absurdo como las conversaciones de Nakata con los gatos, o el uso del paraguas, símbolo de protección antes sucesos surrealistas, como la lluvia de sanguijuelas, peces. Llega un momento de la novela que engancha más la historia de Nakata que la de Tamura, por lo imprevisible.

La biblioteca de Kômura es un punto de partida. Esa biblioteca que contiene la mejor colección de poetas de haikus de Japón, es el punto de inflexión en el desarrollo de la novela, todo fluye más rápido a partir de la llegada de Kafka a ese lugar. Murakami es un escritor culto. Tiene un estilo narrativo fácil de leer, utiliza referencias de poetas, de filósofos, de historia, de mitología y sobre todo de música de todos los estilos, rock, jazz y música clásica. Leer la historia de Hoshino con la música del Trío del Archiduque, es un gustazo. Pinchen aquí si quieren escucharlo: https://www.youtube.com/watch?v=LUwTwQTXG8E&feature=emb_logo

Este escritor nos introduce en la cultura japonesa con palabras como: Yukata (kimono), Ryokan (hostal), Karasu (cuervo), Kyojin (gigantes), Furoshiki (paño grande y cuadrado), Udan-ya (Bar especialidad fideos), y así muchísimas más. Hace descripciones poéticas continuamente, utilizando figuras literarias, metáforas: “Ramas pensativas”. “Me encuentro dentro de un recipiente llamado yo”. “Parecían escamas que hubiera dejado a su paso una polilla gigantesca”; personificaciones: “Las palabras se hallan muertas en un hoyo del tiempo”. “La bruma matutina flota entre ellos como un espíritu”; etc. La naturaleza juega un papel muy importante a lo largo y ancho de la novela, dándole vida al propio bosque. Nos podemos encontrar descripciones que hacen un rodeo como: “No era joven pero tampoco viejo, no era guapo ni feo,…”

La ironía se hace presente cuando dos visitantes de la Biblioteca de Kômura llegan, abanderando el feminismo, en busca de fallos y fallas en la propia biblioteca, y cómo el joven bibliotecario Ôshima se desenvuelve en una situación áspera. Además, en esta novela se tocan temas difíciles para la sociedad como la identidad y la orientación sexual, o incluso tabúes como el incesto.

Una vez terminé el libro, pensé: —le hubiera dado otro final. De hecho lo escribí, pero eso me lo guardo. Y ustedes, ¿le hubieran dado otro final?

Totalmente recomendable esta novela, de hecho, estoy con ganas de seguir leyendo a este autor que para mí ha sido otro descubrimiento. Así que, ¡a seguir leyendo novelas de Murakami!

Mar Zeraus

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