FOTO-RELATO Prison bread

Prison bread

Al pan le gustaba estar solo, nada de galletas, dulces o snacks a su lado.  Era muy duro ver como llegaban y desaparecían.  Y peor aún, escuchar como los trituraran a cada mordida.  Pero estaba resignado, sabía que su momento llegaría.

Estaba en aquel corredor de la muerte que era el cajón del pan por sus actividades ilegales. Intentaba emigrar sin autorización alguna y lo que es peor, intentaba introducir a otros panes en su particular gestión. Soñaba con degradarse de manera natural en cualquier sitio mientras alimentaba a los pájaros y a los bichos. Antes lo habían intentado su abuelo y su padre sin éxito a pesar de que tenían la ayuda de alguien. Sospechábamos de varias personas, pero el perfil solo encajaba con alguien muy pequeño y que supiera esconderse entre las sombras; incluso alguien que pudiera encogerse.

La situación en la casa era inestable, pero aquel día estábamos tranquilos. Así es que, abro el cajón del pan y ¿qué me encuentro?: ¡a la vecina!

Había logrado reducirse, minimizarse, en fin encogerse hasta unos diez centímetros para meterse en el cajón del pan y desde ahí organizar la fuga. Tres baguettes, un pan de molde y la hogaza a punto de escapar.

Este mundo está lleno de delincuentes.

Leyanes Yanes

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