TE RECOMENDAMOS… Y tú serás el río, de Cecilia Domínguez Luis

Y tú serás el río, de Cecilia Domínguez Luis

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Una reseña de Olivia Falcón

No voy a empezar esta humilde reseña haciendo un recorrido por la biografía académica y literaria de Cecilia Domínguez Luis (Premio Canarias de Literatura 2015) no me parece lo más adecuado, dado que es conocida y se puede encontrar fácilmente.

Y tú serás el río” (Diego Pun Ediciones.2018) es la primera parte de “Mientras maduran las naranjas”. Arranca con una cita de Pedro García Cabrera que dice así: “Y yo seré una estatua y tú serás el río que la mira bajar por la corriente”. La historia transcurre en la Isla de Tenerife y en ocasiones en la Isla de Cuba, comprendiendo el período que va desde la infancia, (por la que pasa muy someramente. A saltos). Sólo haciendo hincapié, como es natural, en los recuerdos; respetando la memoria de los protagonistas, así como lo que quieren contar, hasta la antesala de la Guerra Civil española.

Consta de dos partes bien diferenciadas; coincidiendo con los protagonistas que cuentan esta historia. Son dos hermanos; cuya familia cuenta, a parte de sus padres, con cinco hermanos más. Estos personajes son: Julia y Ernesto.

Tanto Julia como Ernesto, a nivel cultural, gozan de un estatus privilegiado. Cada uno lo resuelve desde la posición que ocupan dentro y fuera de la familia. Lo mismo sucede con el resto de hermanos.

La primera parte es narrada por Julia, cuya acción comienza cuando tiene que abandonar su casa, junto a sus dos hijas. Mientras se traslada en coche hacía su nuevo destino, los recuerdos le llevan a hacer un recorrido por lo que ha sido su vida hasta este momento.

Los avatares familiares, políticos y sociales que le tocó vivir y que fueron marcando y conformando la mujer en la que se ha convertido. La muerte de su madre cuando apenas contaba diez años, la huida a Cuba de su hermano Ernesto, su matrimonio con Ismael, la fuerte y contradictoria personalidad de su padre, etc.

Nacida, criada y educada en una familia liberal pero, que también era víctima a la vez que partícipe de las tradiciones y las normas; convertidas en costumbres, tanto a nivel social, político y religioso. Dónde la mujer tenía un papel muy bien definido como madre, hija, hermana. Como no, de esposa. Los cuales desempeñó sin mácula pero, en su fuero interno liberal. Convicciones que relegó en beneficio de lo que ella entendió como protección de los suyos como matriarca. Convertida en una mujer aparentemente regia, sin sentimientos.

La segunda parte está protagonizada por Ernesto que a modo epistolar va desgranando la misma historia con un lenguaje más específico, desde un punto de vista más social, más político y por ende masculino, (normal en aquella época). El papel que le tocó jugar en esos momentos de la Historia de la Isla de Tenerife, La guerra en Marruecos contra los rifeños, (como le confesó a Maruja: una guerra sin sentido dónde no hizo ni un solo disparo, a la vez que luchaba por sobrevivir), también de Cuba, con la dictadura de Machado y el posterior regreso a Tenerife, después de la Amnistía decretada por el general Primo de Rivera, hasta ser desterrado a Fuerteventura. Él es la representación idealista de La República en la lucha social contra el caciquismo imperante en Las Islas y la dictadura en Cuba; dónde la gente, a pesar de los pesares, se reúne para cantar o bailar en cualquier esquina. La denuncia de las desigualdades, el alto nivel de analfabetismo, el miedo sembrado por los adoctrinamientos religiosos, etc. A través de sus artículos en el periódico y su activismo a pie de calle.

Todo ello mezclado con la declaración, constante, de su amor por Maruja; a través de llamadas telefónicas, algunos encuentros y las cartas; puesto que ella vive en Gran Canaria. La conoció en uno de sus viajes, a través de un compañero de lucha en el periódico.

En definitiva, esta parte, aunque ambientada en un momento histórico concreto viene a reflejar una situación muy actual, salvando las distancias y los detalles. Los que la han leído ya lo saben y los que la lean, en un futuro no muy lejano, lo entenderán.

Es la primera vez que abordo este reto para la Asociación Palabra Y Verso, de la cual soy miembro. No sabía muy bien qué lectura elegir para esta labor hasta la semana pasada que asistí a la Celebración del Centenario de La Escuela Luján Pérez en La Casa de Colón; trabajo realizado, sobre todo, por Mª del Pino Marrero Berbel.

Cerca de ese emblemático lugar se encuentra “La Obra Social”, una librería donde puedes encontrar todo tipo de lecturas a un módico precio. Así fue como me topé con Cecilia y su “Y tú serás el Río”. No pude resistirme y lo compré junto a otros títulos, de otros autores.

Debo decir, siempre, bajo mi punto de vista de lectora y no de especialista, (no lo soy), que me ha sorprendido gratamente esta novela porque ha sido muy fácil de leer, amena, instructiva, cercana, con un lenguaje sencillo pero, a la vez culto y sobre todo cuidado.

Porque el lenguaje debe ser culto y cuidado, no por ello tiene que entenderse que lo culto y cuidado es hermético o críptico. Otra cosa es el lenguaje especialista, apto para cada especialidad. Cítese Medicina, Derecho, etc. Es una lectura que recomiendo sin lugar a dudas.

Olivia Falcón (Juana Olivia Falcón Falcón)

Un comentario

  1. Una reseña muy clara, que deja una idea perfectamente nítida del argumento de la novela. Tratándose de la primera reseña de Olivia Falcón, espero que lleguen otras reseñas donde nos acerque, con la claridad de esta, las lecturas que va realizando. Mi enhorabuena.

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