‘El muro’ de Marlen Haushofer
Una reseña de Josefa Molina
«Ahora los motivos o las disculpas para mentir habían desaparecido definitivamente. Ya no vivía entre los hombres» . Con esta frase contundente se podría sintetizar la obra ‘El muro’ de la escritora austriaca Marlen Haushofer, una novela que me ha dejado totalmente impactada. Me la devoré en apenas tres días y todavía estoy saboreando el desazón, esa sensación mezcla de inquietud y desasosiego, que me infringió su lectura sobre todo nivel moral.
Porque estamos ante una novela que no te deja indiferente. La protagonista, de la que no sabemos el nombre y que tampoco importa dadas las circunstancias en las que está, despierta un día en un chalet en mitad de un bosque cercano a los Alpes austriacos en un mundo igual que había dejado las horas antes de irse a la cama y, sin embargo, totalmente diferente, porque aquel espacio, en mitad del bosque, se ha visto separado del resto del mundo, con todo lo que ello implica (personas, animales, cualquier ser vivo), por un enorme muro transparente que la aísla y conserva del resto de la humanidad.
‘El muro’ se convierte en especie de canto a la vida en la naturaleza y a la conexión entre las personas y los animales. Nuestra protagonista de pronto se ve sola en un chalet que no es de su propiedad, sino de una pareja amiga que le invitó a pasar un fin de semana de cacería, acompañada tan solo por el perro del cuidador de la propiedad del dueño del chalet que hace las veces de cazador de los corzos que habitan aquella zona del bosque.
Encerrada dentro de la cúpula traslúcida, la protagonista espera vanamente a la llegada de alguien que la salve de aquel aislamiento del que nunca se conocerá su origen y motivos. Tendrán que pasar los días, las semanas y las estaciones del año, para descubrir que está sola, solo ella y su familia de animales que poco a poco van creciendo: un perro, una gata y sus crías, una vaca y los animales del bosque.
La novela se convierte así en un alegato a la vida en el campo, a la dura supervivencia en un ámbito rústico sometido a las inclemencias del tiempo, en los que el tiempo pierde su sentido en forma de los tictacs de los relojes para guiarse por las estaciones.
Nuestra protagonista, con la esperanza perdida de ser rescatada, descubre que el sentido de su nueva vida es vivir y cuidar de unos animales que dependen de ella totalmente. Una historia que invita a reflexionar sobre la existencia, sobre el sentido de vivir y sobre la relación entre humanidad, naturaleza y animales, tanto domésticos como salvajes. ‘El muro’ es una novela de alto contenido filosófico escrito por una mujer que murió de cáncer a la edad de 49 años, una mujer que amaba a los animales, sobre todo a los perros y gatos, cuyos temperamentos conocía muy bien, tal y como se refleja a la perfección en la obra.
«El muro me obligó a una vida completamente nueva, pero lo que de verdad me conmociona es lo que siempre me conmocionó: el nacer, el morir, las estaciones del año, el crecer y el decaer«, escribe la protagonista en una larga carta en la que deja por escrito sus vivencias en esta nueva situación, una carta que culmina cuando los papeles que puede utilizar para escribir se acaban. No sabemos en qué quedará la vida de la mujer ni de sus animales, un final abierto que contribuye a generar más inquietud- y belleza narrativa y dramática- en la persona lectora.
Les invito a su lectura. No les defraudará.

