Pieza nº 1
De un volcán que cruje
brotó la vasija,
renació lo yacido,
tiñó de nuevo la vida.
Como llave
agrietó los tiempos
y las piedras hablaron,
eran hogar, refugio.
En la tierra omnipresente,
la memoria,
las voces sepultadas,
un pueblo tumulado...
Agáldar lo llamaron.
La llave, un lugar,
un asentamiento
a las puertas de un mar infinito,
su mar.