LA GOLOSA
Ella se ponía roja en los postres, era tan golosa que no podía controlar su gula. Pero, un día recibió una mala noticia; su médico le prohibió todo lo dulce.
¡No se lo podía creer! Su sonrisa desapareció y afloraron lágrimas desconsoladas.
Quitarle los postres era difícil de digerir y duro de cumplir. Entre sollozos advirtió al médico sobre su capacidad de aguante y, solo de pensarlo le entraba tal ansiedad que se ahogaba.
El médico comprendió que iba a ser un problema, si ella, por su salud, no se lo tomaba en serio, pero, había que confiar…
Margarita Ojeda García