Juan Francisco Santana – Deseos

Deseos

Te observé, sin que tú te percataras, paseando tu belleza, siempre tan exótica, por alamedas en las que los murciélagos, ya de anochecida, venían a posarse en mis hombros, a decirme, al oído, que ante tanta beldad  rendidos caían y que la Envidia había salido de fiesta, deseosa de flirtear con los que por los callejones se movían. Me dijeron que no hopara, que no tuviera miedo a perderte. Ante el mirar de tus ojos perdidos en el horizonte, marcados por una tenue sonrisa, deseosos de traspasar, volando, aquella línea que se dibujaba, precisa, más allá del fragor de las olas y yo, con gatería, deseando, ardientemente, que tus quimeras se enamoraran de beldades tatuadas sólo en mi mente.

Quise acariciarte los labios, con mis labios, saboreando lo que pensaba, al mirarte. Eras la sal, el condimento, el sabor que tanto apetecía, y yo el agua deseosa de que tus traslúcidas láminas en mí se diluyeran, pensándote, extraviado en mis deseos,  dejando en nuestros besos el suave salado de unas lágrimas que se negaron a secarse.

Todo fluía por los floreados caminos trazados para que nuestras miradas pudieran encontrarse entre el silbar de las cañas y el suave trinar de los pájaros canarios posados en aquel húmedo hontanar. De repente me vi, junto a ti, andando, de manos, sobre arenas movedizas que se negaron a tragarnos y sobre multicolores jardines, de aromas que me transportaban a zocos multicolores, a plantaciones de blancos jazmines, a cielos terrenales, a senderos que nos conducían al lugar en el que los deseos se encontraban. Allí nos sentamos, en la orilla, deseando que el océano, que tan dulcemente nos acariciaba, se llevara lejos los momentos de duda y de recelo que, a partir de entonces, sólo quedaron a la deriva en un bote que, de seguro, recaló en las playas, tan largamente pensadas, de Kumari Kandam.

 

Facebook: Juan Francisco Santana 

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Un comentario

  1. Me dejo llevar por tu lira y me sumerges en ese mágico mundo por el que transitas, de la manera tan sutil, que sólo tú, lo sabes hacer. Besos y abrazos mi querido Hermano.

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