TE RECOMENDAMOS… El tiempo de los asesinos, de Henry Miller

El tiempo de los asesinos, de  Henry Miller

el tiempo de los asesinos

Una reseña de Juan Francisco Santana

Se puede decir, sin temor a equivocarme, que el novelista norteamericano Henry Miller (1891-1980) en esta obra, “El tiempo de los asesinos”, al intentar escribir sobre el poeta francés Arthur Rimbaud (1854-1891), con el lenguaje crudo que le caracteriza, no trata de hacernos llegar una biografía sino que intenta escudriñar lo que es un imposible, un misterio indescifrable, en gran medida, y es que intentar acercarnos a este inmenso poeta, que deja de escribir a los diecinueve años de edad, cuando era, cronológicamente, un niño-adolescente pero, a la vez, un maduro pensador, un hombre sabio, que influiría sobre todo aquel que se dedicara a escribir poesía después de leer su obra y que, como dice Henry Miller, fue sólo un niño aquel que sacudió al mundo por las orejas. Ese era el poder inconmensurable de Rimbaud y es que si te acercas a él te atrapa para nunca más soltarte. Como podemos leer en el libro que hoy recomendamos, a esa tan temprana edad se apagó su luz: “Su Musa murió a su lado, entre sus sueños destrozados”.

Arthur Rimbaud, de forma inexplicable, o sí, deja de escribir a los diecinueve años para dedicarse a viajar y a reunir dinero, lo que se convierte, según parece, en una obsesión, un deseo de no padecer estrecheces o como otros afirman, decidió sentar la cabeza, cansado y aburrido, después de una primera juventud dedicada al abandono y al desenfreno. Se dedicó, en una intensa vida de aventurero, a viajar por el mundo, recorriendo Europa y también con estancias en Java, Adén y más tiempo en Etiopía, donde tuvo varias amantes y convivió con una etíope.

Ya a los quince años huye de su casa. Creía Rimbaud que el poeta debía hacerse vidente por medio de un largo e inmenso desarreglo, de un abandonarse, de un entregarse a lo que otros no entendían ni querían compartir, a una vida caótica en la que flirtea con todo, drogas incluidas. De aquellas época, entre los años 1871 y 1873, son célebres sus apasionados, y también complejos y escandalosos, amores con el poeta Paul Verlaine. Su valía literaria, incuestionable hoy, no fue reconocida en vida de Rimbaud pero con el transcurrir de los años los más grandes intelectuales (poetas, novelistas, músicos, pensadores, actores, cantantes…) se enamoraron de su inigualable obra.

Era tal su ingenio que se ha dicho que: “Es como si contuviera carreras completas dentro de él” y también sorprende lo que el periodista estadounidense Mathew Josephson dejó escrito: “Rimbaud hizo demasiado peligrosa a la poesía”.

Podemos leer en “El tiempo de los asesinos” frases que impactan, con un Henry Miller brillante a la hora de presentarnos a su admirado Rimbaud. Nos dice cosas tan fuertes como que era un suicida viviente, en eso tiene mucho de razón, y que trabajó como un negro para que pudiéramos deleitarnos en la vida de esclavitud que hemos elegido, algo muy fuerte para aquellos que están algo indecisos con aquello que hacen, con una profesión no elegida y que no les deporta lo que debe aportar: felicidad.

En ocasiones, cuando Rimbaud estaba hundido en las más hondas profundidades, se dará cuenta de que parte de lo que desea hacer llegar, en aquel difícil momento que le tocó vivir, caerá en saco roto por mucho que se afane en conseguirlo, cayendo en la cuenta que, en realidad, es un  incomprendido.

También Henry Miller nos va retratando una sociedad, la de los de arriba y la de los de abajo, la del poder y la de los gobernados, preguntándose si hemos tocado fondo, después de, en sus tiempos, sufrir, entre otras calamidades, las dos guerras mundiales. Nos habla de las crisis morales y espirituales de los siglos XIX y XX, lo que él define como el tiempo de los asesinos, y concluye, con una lucidez que estremece, más hoy que nunca en el país que le vio nacer, y en el resto del mundo, diciendo y profetizando que “la política se ha convertido en el negocio de los pistoleros”.

En la presentación del libro que hoy recomiendo se puede leer que Henry Miller se puede aplicar a sí mismo las palabras que le dedica a su admirado Rimbaud: “De cualquier manera que se interprete su obra o se explique su vida, está más vivo que nunca. Y el futuro le pertenece aunque no haya futuro”.

Facebook: Juan Francisco Santana

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2 comentarios

  1. Magnífica reseña. No sabía que este libro de Miller trataba sobre la vida de Rimbaud, intentaré leerlo. Henry Miller tiene dos libros espléndidos: Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio. La frase de este título: “El tiempo de los asesinos” la pronunció Rimbaud porque fumaba hash y de la palabra hash proviene el termino “asesino” (hasheshins). Escribí una obra de teatro sobre Rimbaud y Verlaine. Se llama Birds in the night, tomando el título de un poema de Verlaine. La personalidad de Rimbaud abre muchos interrogantes, siempre pienso en él y, aunque leí tanto sobre su vida, me cuesta llegar a entenderlo. Gracias por esta reseña, Juan Francisco Santana.

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