Marlenis Castellanos – Atrapada en Cabudare

Atrapada en Cabudare

He dormido en muchas camas. Todas han sido ajenas. Grandes, cómodas, pequeñas, muy pequeñas, mínimas, todas gélidas y pobladas de ausencia. Ninguna de ellas es la auténtica. Nunca fueron ni serán mías. Fueron prestadas desde la soledad, el amor, la compasión o el compromiso.

La que me pertenece y a la que yo pertenezco, está lejos, muy lejos, en una casa cuyas paredes serán la cena de bachacos gigantes o termitas hambrientas.

Mi lecho quedó atrapado en Cabudare, ciudad de nombre sinuoso y de lluvias traicioneras, que inundan todo lo construido sobre su cauce. Mi colchón, tiene múltiples nombres que me asaltan como dagas: Acarigua, Barquisimeto, Lecherías, Mérida, Caracas…ciudades que nada significan para los demás y que, sin embargo, me recuerdan que soy una trashumante en búsqueda de un lugar para reposar. Tal vez nunca vuelva a ver ni a guarecerme en mi lecho. El mío. El que construí por años. Pero su ausencia es mi refugio cuando malduermo en camas de clavos, en ciudades rodeadas de agua.

Sé que lejos -muy lejos- está mi cama, la única, la verdadera, la que me espera en la soledad, bajo un aguacero tropical o enfurecida por el calor inclemente, en un país muy lejano que se diluye lentamente frente a mis ojos.

Marlenis Castellanos

7 comentarios

  1. Hermoso Marlenis, tu narrativa rememora tu origen. Lo Nuestro que no se encuentra en ningún país del mundo, por más desarrollado y espectacular que sea. Plasmando las palabras de Valentina Quintero Yo me Siembro en Venezuela. Nada se compara. Pero no hay que perder la Fe y la Esperanza de que algún día regreses y puedas disfrutar de tu país tu pueblo tu ciudad y todo lo que la rodea.

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  2. Qué bello sentir… llevas el rojo de nuestra bandera ..sangre Venezolana, con mucha nostalgia si un país que se desmorona y los que se fueron cada día más lejano su vuelta a casa, qué triste! Solo Fe y Esperanza nos queda! Saludos Marlenis.

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  3. Somos muchos los que hemos pasado por situación parecidas a la tuya, y además con mucha nostalgia y tristeza de haber dejado a tantos seres queridos y que si algún día regresamos a nuestra tierra Venezuela ya no estarán. Es lamentable. No habrá dinero en el mundo que pueda indemnizar nuestro dolor. Un fuerte abrazo amiga, muy bella tu publicación, mueve muchas emociones.

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  4. Congelarse en tiempo pasado es vivir.
    Mirar el futuro diluirse en la distancia, vivir el momento y renacer a cada instante hasta que las sombras de la eternidad nos vayan cobijando de a poquito.

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  5. Hermoso el relato. Todos los migrantes tenemos una cama, una habitación, una casa a las cuales, quizás, nunca volvamos. Pero no morirán, estarán presentes en nuestros sueños. Enhorabuena.

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