Mucho antes de cerrar
Mucho antes de cerrar
el portón de triple cerrojo,
los corazones
centrifugaron sus culpas
en ríos de piedras.
Ahora beben,
en copas talladas,
el burbujeante vino de amapolas.
Hacen gala y
el cielo tiembla.
Las lentejuelas de la noche
pierden la pátina,
y el pegajoso liquen
evoluciona…
Texto y foto: María Isabel Padilla Santervaz
