‘El silencio y las grietas’ de José Viñals
Una reseña de Mar Zeraus
He descubierto a José Viñals, poeta hispano-argentino que no conocía, leyendo esta antología llena de calma. Eso me ha aportado su lectura, calma.
Una poesía inteligente, con metáforas existenciales, llena de recursos literarios como una música callada, una lenta prisa, un alto silencio, una soledad desteñida.
Este libro, de Ediciones Idea, fue publicado en 2006 y contiene 4 apartados con poemas temáticos: «Un lugar llamado Leonardo Da Vinci», «Vigilia del poema», «Hablan los animales» y «Música callada». Del tercer capítulo, compuesto de pequeños poemas con un matiz fabulesco, he extraído el número 2:
2
Dicen que dice el gallo:
Yo canto porque canto.
Me cede su gusano
el ser de la mañana.
Yo picoteo
y callo.
El arte de callar
no es el silencio.
©José Viñals
El arte de callar no es el silencio. Es una sentencia que da mucho para pensar, aquí puede hacer ruido con su picoteo, pero no canta, está callado. Son poemas breves, con versos divididos que le dan musicalidad, además de la repetición de palabras, como pequeños picoteos.
Mientras leía, también marqué este poema de la página 33:
Cabeza que se bambolea
El severo versículo grabado en ónix o en basalto
y corroído por el mal de la piedra,
por el polvillo funeral,
sin polen, sin ternura.
Descenso del dolor a los promiscuos arrabales,
descenso de tu nombre a mi memoria desvaída,
a mi cabeza sin amor,
que se me parte de tristeza en dos mitades ciegas,
la que tritura los vocablos,
la que interroga el sino de la muerte.
Quiero dormir,
quiero apaciblemente
tenderme en tu silencio,
como cordero desvalido,
como sombra,
como lengua de selva,
como quien va a morir
sin alcanzar su música.
©José Viñals
Podemos ver dos partes diferenciadas en el poema, incluso visualmente. Un poema de amor, de despedida, esa primera parte llena de lirismo, de metáforas, de muerte. Y esa segunda parte, en primera persona, con una enumeración de comparaciones, formas de dormir, que te hace pensar en ese silencio que también puede tener música y, sin embargo, no la alcanza.
En el libro, también hay muchos poemas presentados en otro formato, parecido a la prosa poética, escritos en párrafos, aunque manteniendo igualmente los espacios entre las estrofas. Estos cambios vienen estructurados en los diferentes apartados. El último poema lleva el título de la antología El silencio y las grietas.
En general, puedo decir que me ha gustado la lectura de este libro. Aunque ya fallecido, es un poeta a tener en cuenta.