TE RECOMENDAMOS…Por las calles de la vida, de Felicidad Batista

Por las calles de la vida, de Felicidad Batista

Una reseña de Rubén Mettini

Me resulta difícil intentar reseñar una publicación de Felicidad Batista sin indicar como premisa que admiro su literatura y que comienzo sus libros con la seguridad de que me van a satisfacer plenamente como lector. Sé que llegaré al final y entenderé el placer del texto del que habló Roland Barthes. La descubrí con una novela maravillosa publicada en 2017: Finis Mare. Fui allí que quedé atrapado en la fascinación de su prosa llena de poesía y en su capacidad para contar con nitidez una historia llena de secretos y vericuetos. Ya allí aparecían sus constantes narrativas, la delicada percepción de la psicología de los personajes, la precisa descripción de los paisajes, los viajes, la música…

Luego leí los Relatos de la Patagonia que me acercaron a geografías conocida por mí, pero también lugares patagónicos de Argentina y Chile que nunca visité. Sumergirse en sus descripciones de bosques, cordilleras y extensos espacios desolados me hicieron conocer esos sitios ignotos como si los hubiera visto en una película. Además, estos relatos permiten profundizar en una vasta historia; desde los pobladores originarios de la Patagonia hasta seres que viven allí en el siglo XXI.

Hasta hace pocos días estuve gozando de los personajes que despliega Felicidad Batista en Por las calles de la vida (Editorial Escritura entre las nubes. 2023), su último libro de relatos. Aunque la portada nos hace pensar en el tango argentino y si bien es cierto que hay algunos cuentos dedicados a la ciudad de Buenos Aires y a su danza, el libro nos hace viajar, tal como dice la autora en el prólogo, por ciudades como Nevada, San Francisco, Nueva York, Roma, Budapest… Y si hay tango entre sus páginas, también aparecen blues, música country, el rock de los 60 y los 70, música clásica y arias de ópera. La autora tampoco puede ocultar la poderosa vinculación que tiene con el cine y con actrices y actores que descubrió en la pantalla a lo largo de su vida.

Intentaré dar unas pinceladas de algunos de los relatos que me impactaron:

En Canción triste de country, un personaje entra en un bar en el desierto del Mojave. Establece una charla con una mujer que trata de huir del desierto para dirigirse a Los Ángeles. Es el verano del año 60. En breves páginas y con el riesgo del espóiler, sabremos que ella es Marilyn Monroe y que Clark Gable y Monty Clift la esperan para continuar la película. Allí los cinéfilos entenderán que la autora introdujo una breve anécdota en la filmación de la película de John Huston, Vidas rebeldes. Una película que fue considerada maldita por las dificultades que presentó al rodarla y por las nefastas consecuencias que acarreó a Marilyn y a los actores. Un cuento que es una pequeña joya.

En Mambo italiano nos situamos en un baile de disfraces en Roma. Un gentío baila al compás del mambo número cinco. El protagonista hallará a una mujer que amó en el pasado. Al caer las máscaras se reconocerán. Él aducirá no haber acudido a una cita que podría haber consolidado la relación. Detrás de la mentira, hay una razón esencial para la ausencia en aquel encuentro.

En Sombras de tango, un cuento que recibió el 3º Premio del Certamen de la Academia Nacional del Tango, en Buenos Aires, una muchacha enciende la vieja radio para escuchar tangos que le traerán antiguos recuerdos a su madre. El relato nos envuelve en temas tangueros y en cantantes de la canción argentina. La autora no solo cita esos argumentos, sino que el cuento se sumerge en las viejas letras y nos trae un retazo de melodrama convincente a ritmo de tango. Aquí se descubre la maestría de Felicidad Batista para homenajear un tema que conoce en profundidad, envolviendo al lector en amores profundos y con aroma a traición. El premio recibido queda perfectamente justificado cuando llegamos al final del relato y descubrimos la maestría con que Batista urdió la trama.

En el breve relato Tango iluminado la escritora se arriesga a valerse de un ladrillo como narrador, un ladrillo que le cuenta su historia al farolito que está enfrente de lo que fue una sala de baile muy famosa en Buenos Aires. Se trata del Chantecler, un cabaret que estuvo abierto entre 1924 y 1960, año en que fue demolido. El ladrillo narra sus recuerdos de bailes y figuras que pasaron por ese rincón que aparece en la letra de tantos tangos. Nos enfrentamos a un relato lleno de dulzura.

En los relatos aparecen Lauren Bacall, los Beatles, Janis Joplin, Pola Negri, muchos músicos tangueros e, incluso, una pintura de Edward Hopper que conforma una de las tramas. Con este breve resumen de algunos de los relatos quiero despertar el interés por este libro que nos convence de que estamos ante una gran escritora que con pocos elementos es capaz de tramar una gran historia.

Dejo aquí una biografía resumida de la autora. Felicidad Batista proviene de una familia dedicada a la música en un pueblo –Arafo (Tenerife)– que está marcado por la existencia de bandas musicales desde 1860. Es imposible pensar en Arafo sin ligarlo a la música. A pesar de que su vida está indisolublemente ligada a la música, la autora se interesó desde joven por la literatura.

Aquí algunos apuntes de su vida. Felicidad Batista se graduó como licenciada en Historia del Arte y es Titulada Superior-Bibliotecaria de la Biblioteca de la Presidencia del Gobierno de Canarias. Su actividad literaria fue declarada de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de Mar del Plata (Argentina). Es presidenta de la Asociación Acte Canarias. Fue seleccionada para formar parte de la Generación 21: nuevas novelistas canarias. Ha participado en más de cincuenta antologías en Latinoamérica y España. También ha recibido muchos premios literarios nacionales e internacionales. Sería muy extenso reseñar en detalle toda la actividad literaria desplegada por esta magnífica escritora.

Recuerden este libro: Por las calles de la vida. Les deparará unas horas de buena literatura.

Rubén Mettini.

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