‘El pozo’ de Hye-Young Pyun
Acercarme a la lectura coreana me está generando grandes satisfacciones como lectora. Primero fueron obras como ‘La vegetariana’ de surcoreana Han Kang , premio Nobel de Literatura 2024, y ahora ‘El pozo’ de Hye-Young Pyun. Qiuzá se deba a esa forma diferente de afrontar los miedos internos, el diálogo inquietante que el ser humano puede mantener consigo mismo contados desde otro punto de atención, desde el del desasosiego y el miedo.
La obra que les traigo a esta sección de Te Recomendamos, obra ganadora del Premio Shirley Jackson a la mejor novela de terror psicológico, es sobre todo eso, inquietud y turbación. Su protagonista, Ogi, un profesor de universidad joven, triunfador y con muchas expectativas de labrarse un futuro brillante en su profesión, se despierta en una cama de hospital tras un accidente de tráfico. No puede hablar, no puede moverse y apenas se puede comunicar con el resto de las personas que le rodean más allá de a través de leves movimientos de los ojos. Un movimiento de párpados, significa sí; dos movimientos, no.
A partir de ahí, comienza la reflexión y el diálogo interno del protagonista, casado y ahora viudo de una mujer que admiraba a la periodista italiana Oriana Fallaci, cuya fotografia llevaba en el cartera; una mujer que quería escribir un libro, que creó un jardín en el patio de su vivienda para evitar recibir visitas; una mujer que falleció en el accidente de tráfico, resultado del cual Ogi quedó atrapado en un cuerpo que no se movía, acostado en una cama, en una situación de frágil dependencia del resto.
Y aquí es donde surge la figura de la suegra de Ogi, que afronta una recientemente viudedad y que ahora también ha perdido a su hija, estableciéndose una relación entre ambos que rezuma miedo y desconcierto por parte de Ogi, y rencor y resentimiento por parte de la suegra, una mujer que, sin vocalizarlo, le culpa de la muerte de su hija, resultado del accidente en el que Ogi conducía el vehículo.
Escrita por un narrador omnisciente que nos narra en tercera persona todo lo que acontece, vamos adentrándonos en los miedos y temores de Ogi mientras el narrador nos cuenta lo que sucece en cada momento, los hechos del pasado de los protagonistas, ayudándonos a entender qué puede pasar por la cabeza de Ogi y, sobre todo, por la cabeza de su suegra.
El triunfo de ‘El pozo’ se basa en la sutileza de la autora para adentrarnos poco a poco en la sensación de terror, de vulnerabilidad, de creciente inquietud del protagonista, que sabe que tiene que huir de aquella cárcel en la que se ha convertido su casa pero, sobre todo, su propio cuerpo. Una sensación, más bien una certeza, de pavor que se acrecienta cuando descubre que su suegra ha cavado un pozo en el jardín…
Josefa Molina
