Esperando el retorno
“¡Bésame, bésame mucho…!”. Esa musiquilla la acompañaba desde que se fuera su novio en busca de fortuna. El tiempo se hacía largo a pesar de las cartas, de pronto, las cartas no llegan y se sentía morir. Para calmar su inquietud, iba al muelle donde lo despidió, esperando su regreso.
Un día llegó al muelle y vio mucha gente arremolinada, de un grupo le llamó la atención una maleta que le resultó conocida, su corazón se agitó y sus ojos lo buscaron desesperadamente. Allí estaba él. Una enfermedad lo postró en cama y al recuperarse un poco, regresó con su enamorada de la que no se había olvidado y a la que llamaba: ¡“Vida mía” “Rayito de luna” “Alegría de mi corazón”!
Se fundieron en un abrazo como queriendo parar el tiempo, para recuperar los abrazos no dados en la larga ausencia…
Margarita Ojeda García