Signos
En mareas de hojalata navegas a la deriva,
desapareces de mi sombra,
la luna no quiere salir en mis desgastados ojos,
y echo mucho de menos tu sonrisa.
Por orillas del barranco de mi mente
entre peñascos me buscas,
un enjambre de abejas abren paso y sonrío
en aquel lugar lo encuentro,
mis ojos lo miran como refugio.
Se paran las agujas del reloj,
desliamos los ovillos que enredan nuestras vidas,
pero también los bordados que disfrutamos,
volando entre caricias de higos
sobre el viento del este.
Después de ese día tienes que marchar,
sola quedo en el lucero del alba
del que siempre hablabas.
Tu recuerdo se enreda en mi cabello
filamentos de estrellas
tocan mi corazón.
Te pienso con ternura, toco tus labios
de palabras, anhelo escribirlas en este poema,
sentarme junto al pino
que plantamos para gozar de su sombra,
y besarnos como antes,
en ramblas
de rayos de luna.
Olga Cabrera