TE RECOMENDAMOS… ‘Amapolas en Octubre’ de Laura Riñón Sirera


‘Amapolas en Octubre’ de Laura Riñón Sirera

Una reseña de Maruja Salgado

La autora es zaragozana de nacimiento, aunque madrileña de vida. En esta ciudad abrió hace unos 7 años la librería sita en la calle Pelayo nº 60, que lleva el nombre con el que también tituló la novela que reseño, Amapolas en octubre. Tal como describe su librería ficticia en el libro, dan ganas de sumergirse en aquel ambiente; parece que habla de un sueño que yo también tuve alguna vez.

Tanto en la ficción, como en la realidad, la primera lectura de Laura Riñón fue Mujercitas, ¡quién no leyó Mujercitas en su adolescencia! Yo, al igual que la protagonista de su novela, también elegí a Jo como personaje favorito; reunía todas las características que yo admiraba, incluso quería ser escritora.

Además de esta, la autora ha publicado las novelas Todo lo que fuimos y El sonido de un tren en la noche. Un libro de viajes, Cartas desde Massachusetts, es su última publicación. Es colaboradora en distintos medios literarios.

Amapolas en octubre es una novela plagada de sentimientos. De fondo, la gran historia de amor de los padres de Carolina. Un amor tan exclusivo que incluso no dieron total cabida en él a sus propios hijos. Paul y Bárbara, los padres de la protagonista, aun queriendo mucho a sus hijos, reservaron incluso un espacio físico donde solo ellos podían entrar y sentirse allí en comunión, tal como en los primeros tiempos de su amor. Quizá esto, vivido como una carencia por Carolina, fue una de las causas de que con su hermano Guillermo, se profesaran igualmente un amor filial extraordinario, el mismo que ambos sentían por la pequeña Martina. Como digo, los sentimientos en esta novela, se llevan al extremo. Así ocurre también con las parejas que han convivido con ambos hermanos e incluso, con otras personas presentes en sus vidas y que comparten con ellos protagonismo.

Algo curioso en la novela, como ya apunté al principio, es la existencia de una librería llamada JO, el apelativo del personaje de Mujercitas que también admira Carolina, alter ego de Laura, la autora. La librería es un espacio donde vivir otras experiencias además de la lectura, todas relacionadas con la cultura y el tema literario. Espacio también donde tienen lugar profundas confidencias, dos a dos, entre lxs protagonistas, de esta forma nos vamos haciendo idea de lo que han vivido y de sus lastres.

La novela está narrada alternando la primera y la tercera persona de forma muy libre. Incluso, la narración en primera no siempre le corresponde a la protagonista. Digamos que los personajes y el/la narrador-a omnisciente, toman la palabra según convenga para el desarrollo del argumento, como si de una conversación grupal se tratara. El amor por los libros que siente la autora y demuestra con la descripción de la librería ficticia, parte importante en la novela, además de con haber creado su propia librería convirtiendo en real la ficción, no queda en esto. Todo el relato está atravesado por una notable admiración por la literatura, que Carolina aprendió de sus padres, y por ciertos títulos de obras literarias que fueron representativas en algún momento de su vida y que ahora, pasada ya la primera juventud, elige, como un elixir que le sirve para curar heridas del pasado. Aunque la redacción es sencilla, dando más importancia al hilo narrativo que a la forma, los tiempos no se suceden de forma lineal, sino que el pasado se entrelaza continuamente con el presente de manera armoniosa; así se va descubriendo el sentido de la novela. Espero que disfruten de su lectura.

Maruja Salgado

Deja un comentario