Las paredes desmalladas
caen sobre el asfalto caliente,
sedientas de silencios.
En el recorrido se desvanece el deseo,
se transforma el camino,
se convierte en algo distinto.
Y, el amor deja de ser lo que era,
para transformarse en otra cosa.
Y, duelen los recuerdos
en la profunda soledad de mi existencia,
donde las palabras aún suenan vívidas,
donde aún salen sin miedos.
Donde, en algún rincón de mi mundo,
tú aún eres posible,
donde la ausencia tiene
la forma exacta de tu abrazo
Donde tu sonrisa
sigue flotando en mi presencia
en esta noche ausente de sueño.
Mary Carmen Cabrera
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