TE RECOMENDAMOS… ‘En el rincón de sombra’ de Maruja Salgado

‘En el rincón de sombra’ de Maruja Salgado

Una reseña de Antonio Arroyo

Ese rincón que busca la poesía

Las palabras «recuerdo» y «memoria» son sinónimas; pero prácticamente, como es sabido, no existe la sinonimia absoluta en la comunicación habitual.

En el caso de la poesía, el recuerdo hace alusión a un hecho psicológico de retención mental de un individuo provocado por vivencias alegres o tristes. El recuerdo está expuesto al olvido y, en todo caso, permanece en el subconsciente.

En cambio, la memoria trasciende las fronteras individuales y enlaza con hechos, instantes, olores, sabores, sonidos… que repercuten no solo al individuo, sino a la (en este caso) comunidad lectora. Y así se llega al diálogo con la historia de la literatura.

Por ejemplo, El llanto por la muerte de su padre, de Jorge Manrique y En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, siempre serán actuales en virtud de la memoria. La memoria tiene la magia de detener el tiempo.

La memoria no solo es un acto comunicativo, sino va más allá, hacia una suerte de comunión (común unión), pues todos los seres humanos estamos conectados a cinco sentidos y, a su vez, un olor, una música, etc., nos llevan a un instante especial. Y estos nos llevan a un sexto,  el sentido poético.

Esta introducción viene muy a propósito del poemario de Maruja Salgado, En el rincón de sombra.  La sombra, que parece tener connotaciones negativas en oposición al concepto de luz, en este libro no las tiene. Parece, más bien, una reproducción sui generis de Maruja de la caverna de Platón, lugar desde la que observa el mundo de las ideas, en este caso, los instantes. El título hace alusión a un lugar (un patio ajardinado) espacio-temporal, donde el calor solar está presente una parte del año e impide la estancia y disfrute del mismo. Por tanto, frente a este obstáculo, es la sombra (el fresquito) la que permite la observación del mundo circundante y también una profunda reflexión. Desde la sombra se aprecia la luz, pues esta, por sí misma puede cegar la visión. Ambos conceptos no son opuestos, sino complementarios. La una justifica y explica a la otra.

En el rincón de sombra se articula en cuatro partes: Memorias y maguas, Entre el tiempo y el espacio, Este mundo dorado y negro que nos envuelve y Haikus.

En cuanto al título de la primera parte o sección, el término «memorias», hace referencia, al estar en plural, a hechos, lugares, personas concretas. En relación al portuguesismo «magua» tan común en el léxico canario, define una sensación de desconsuelo asociada a un mal sabor o sentimiento de resquemor que queda tras un disgusto por haber perdido a alguien. Con palabras de Maruja: La magua andaba rondando/ y el recuerdo anegó el corazón. Y ahí, en virtud de esa magua el patio se hace verdaderamente sombrío, una ausencia y una pérdida. Aquí viene a significar despedida, muerte y ausencia de la madre.

La palabra magua viene asociada a la nostalgia; es decir, según los dos términos griegos que la componen, nostos, significa «vuelta atrás» y algia «dolor».

Ese resquemor se produce por la ausencia de la madre. Nuestra poeta intenta recuperarla por medio de la palabra; es decir, de la memoria:  No sé quién eres, madre/ te creé a mi capricho/ juntando palabras/ las que se dicen de los muertos. Reuniendo sonrisas/ que solo existen en papel.

Sin embargo, ahí está ese patio deslumbrante de la infancia que, según Rilke, es la patria de la poesía. Ahí está la niña ilusionada que acude a las fiestas de Santiago Apóstol, tan llenas de sabores y colores y a la playa de El Agujero.

A continuación, Entre el tiempo y el espacio, donde todo se desvanece: el espacio infinito, la fuerza del deseo, el mundo inmenso imaginado, el tiempo. Sin embargo: de los cientos de pájaros elijo/ el que no vuela, solo ese/ el que tiene ahora las plumas de oro. De esta manera Maruja Salgado introduce esta segunda parte ya no de forma evocativa sino reflexiva. Busca una profundidad absoluta sobre el tema de la fugacidad de la vida, tema tan tratado en la poesía; pero aquí, en estos pocos poemas del apartado, los lugares ocupan instantes que a veces vuelven con la memoria; por ejemplo, ese pájaro con las plumas de oro. Memoria lírica y pictórica a su vez.

Quizás todo el apartado se resume al mismo tiempo en el poema final «¿Vivir o soñar?», dedicado a Tomás Morales. Con un tono calderoniano, concluye: Pues, ¿quién dice que la vida no la has imaginado / Si de tanto darle vueltas al presente y al pasado/ dudas si es la que viviste, o tal vez la que vivirías.

Entramos en Este mundo dorado y negro que nos envuelve, donde la poeta aborda el tema del viaje; pero no solo en lo referente a eso que los críticos dicen sobre que la poesía por sí misma es un viaje interior hacia un mundo de sensaciones solo experimentadas por la que escribe sobre ellas. Aquí surge, además, una conciencia social hacia el ser humano y su padecimiento (mundo negro). Un sabor a corazones podridos/ sepulta bajo escombros/ mi fe en la humanidad, concluye Maruja este apartado, no sin antes haber hecho, además, un repaso por esos lugares que frecuentó y que la inducen a pensar en ese mundo dorado, sobre todo el mar que más que un factor que nos aísla, es una vía de comunicación: El mar es una bruja/ que hechizó al sol/ con un sortilegio eterno. En ambos mundos siempre cabe el asombro. En el primero, aquel que hace a Maruja denunciar situaciones sin caer en consignas. En el mundo dorado, el asombro que la hace caer de lleno en la lírica.

El libro concluye con una serie de haikus. Esto supone una vuelta a la primera parte de En el rincón de sombra. Sin embargo, aquí no aparece la poeta, sino que pretende capturar momentos específicos en el tiempo y el espacio y expresarlos de una manera lo más objetiva posible, buscando una pureza expresiva libre de figuras retóricas y de los sentimientos del yo poético o el haiyin. A veces no se cumple con la forma tradicional japonesa, siempre en función de la composición general. Digo, vuelta  a esa primera parte, porque ahí se concentran las píldoras de la observación y la memoria de nuestra poeta: Atardecer/ cien pájaros posados:/la buganvilla. 

Para terminar, en cuanto al estilo, quiero destacar el ritmo de Maruja Salgado, pues este responde al pulso de su respiración. Un ejercicio loable de nuestra poeta que, de esta y de otras maneras, nos invita a buscar la poesía en su rincón de sombra y de deslumbramiento.    

NOTA: Prólogo de Antonio Arroyo Silva al libro ‘En el rincón de sombra‘ de Maruja Salgado, volumen 12 de la Colección Palabra y Verso                      

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