BLANCA SOLEDAD
Sonríe, siempre sonríe.
Las auroras le bañan de luz
para brillar con el día.
En sus ojos se detuvo el mar
y la dulzura en su palabra.
Mira con serenidad
y la alegría vuelca
alrededor del aura.
Bañó sus pies el Ganges
y Durga apreció el bindi
en ese instante de meditación.
Abriga en la noche,
a las estrellas escucha,
camina en la amistad,
te cobija
y como brújula
te guía,
es
Blanca Soledad.
Mercedes Eylo