CAMILLE CLAUDEL
En el siglo de la modernidad,
nació Camille,
invisible, desdichada,
primogénita y rebelde.
Desde niña jugó distinto
y sin saberlo,
con su duende interno
moldeó y esculpió.
Crecía para sí
sus raíces articuladas,
su floración permanente,
patente de su mundo.
Conoció a su mentor
y enloqueció de amor,
entregándole su cuerpo
y su esencia perenne.
La alumna, la musa,
la amante de Rodin,
ladrón de su plástica,
envenenada
por influencias de este,
se rebeló ante el mundo banal.
En su madurez,
ignoró a su imitador,
se convirtió en maestra,
esculpió tanto,
que dejó en piedra
su alegoría,
“La edad madura”
En Montdevergues
abandonada por su familia,
cortó sus alas invisibles,
mató a su duende.
Con setenta años
gritó entre líneas:
“cansada de este encierro,
ahora mi sueño,
es estar en mi casa
y cerrar bien la puerta.”
Rosario Ibrahím Armas
Comparte palabrayverso.com