‘Bacon’ de Annika Brunke
Una reseña de Rubén Mettini
Cuando Annika Brunke, en la inauguración de la Librería Aranfaybo, me comentó que había presentado Bacon al premio de novela negra y me mencionó los mimbres sobre los que basaba su novela, tuve la certeza de que iba a ganar. El jurado debe haber quedado fascinado, como yo lector, con dos personajes de mucho peso –en sentido literal– enfrentados entre la ternura y la violencia, en una investigación criminal, sumado a un tercer personaje importante, que, desde el inicio sabemos que es un inspector que cambió de sexo. No me equivoqué. El premio fue para esta magnífica novela.
Conozco a Annika Brunke porque ambos hemos publicado con Ediciones Garoé y coincidimos en varias presentaciones y firmas de libros. Había leído tres novelas negras de la autora. La primera, La casa en el Palmar, presentaba a Ana Montes, sargento de la Policía Judicial de Arucas, dispuesta a arriesgar su vida por descubrir los secretos que se esconden tras la puerta de esa casa. En la segunda, Quinta de ánimas, vuelve a aparecer Ana Montes. Como continuación de la anterior y basado en confesiones reales, se investigan aquí los malos tratos recibidos por niños en una institución canaria que debía protegerlos. En la tercera, Fénix, el alma del impostor, reaparece Ana Montes, esta vez colaborando con el sargento Fénix Pereira de la UCO en la investigación de una niña desaparecida. Todos estos títulos le han dado a la autora un gran dominio del género negro. Quiero hacer hincapié en Ediciones Garoé que secundó la carrera literaria de esta escritora, publicando todas sus obras. Una escritora ya imprescindible en el thriller canario.
En Bacon, el lector se encuentra con esos tres personajes ricos en matices. La protagonista es Beatriz Mantecas, una pastelera dedicada a hacer los postres más deliciosos para sus clientes. Su voz en primera persona nos muestra a una mujer gorda, muy dulce y cariñosa, herida por la vida, pero dispuesta a ilusionarse con el amor de los hombres. Varias de sus recetas aparecen en los capítulos donde oímos sus palabras. Algunos de los sugestivos nombres de sus pasteles son: Besos de merengue, Nomeolvides de chocolate o Bacon ahumado al bourbon. Al leer las exquisitas recetas nos sentimos perros de Pávlov salivando y deseando probar esas delicatessen.
La némesis de Beatriz será la jueza Mara Ramírez, quien ha sido destinada a los juzgados de Gran Canaria, un territorio que desconoce. Ella también con exceso de peso se encargará de la investigación del brazo amputado de un hombre negro con un tatuaje que aparece en un contenedor. Las pesquisas pretenden saber cómo llegó hasta allí el brazo y quien asesinó a ese hombre.
El tercer personaje será Aitor Ibarra, un inspector que se suma a la investigación y resulta muy eficiente en sus hipótesis. Pronto sabremos que es un hombre trans que se interesará por la jueza y tratará con suma delicadeza a Beatriz.
Entre estos tres personajes se desenvuelve una trama que avanza al par de la investigación. La novela va alternando la tercera persona, capítulos centrados en la investigación y los encabezados por los nombres de los postres de Beatriz, la pastelera que nos enamora tanto con sus obras maestras de la repostería como con su afectada ingenuidad por momentos irrisoria. Los personajes poseen fuerza y debilidades, son vulnerables y se muestran recios. Con estos sentimientos contradictorios, los seres de la trama se vuelven humanos y Annika Brunke construye una obra que, al margen de la pesquisa, contiene una buena carga psicológica, con personajes llenos de aristas.
Los diálogos son muy verosímiles y la prosa es dinámica. En el desarrollo veremos como la vida cotidiana tan aparentemente calma está entrelazada con feroces instintos e inhumanos crímenes. La ingenua voz de la pastelera nos hace sentir la violencia implícita en los interrogatorios, el inhumano comportamiento del cuerpo policial. El lector estará amarrado a las letras del libro para dilucidar los recónditos secretos que se encierran entre esos deliciosos pasteles. Y las últimas páginas tienen una gran maestría literaria. Hace que se nos hiele la sangre conociendo la verdad.
Con este cuarto thriller publicado, digno Premio Alexis Ravelo de Novela Negra 2025, entendemos que la autora maneja perfectamente los resortes de este género, poniéndolo al día con personajes y temáticas muy actuales.
La autora nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1975. Ha vivido en México, Estados Unidos y España. En el presente, es subdirectora de una conocida empresa de restauración en Gran Canaria y su tiempo libre lo dedica a crear estas magníficas novelas. Me quedé admirado al ver el libro porque posee la portada más hermosa que he visto en los últimos años. La inteligencia artificial puede hacer maravillas.
