No, no son hojas del otoño caídas
lo que se necesita en estos tiempos,
tal vez fuerza, orgullo para resistir.
La rebeldía incipiente, aquella del compromiso
que parece que se nos ha ido
o se nos ha quedado en las copas de los árboles,
o en las raíces de la tierra,
como perdida, abandonada a su suerte
en un compás de espera sostenida.
No, no son hojas del otoño caídas,
lo que se necesita en estos tiempos,
son soles de otoño
campos de trigo,
mares de olas turbulentas
pancartas que renacen
y tu voz en las estrellas.
Isa Guerra
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