TE RECOMENDAMOS… 1984, de George Orwell

1984, de George Orwell

Una reseña de Antonio Cerpa

Penguin Random House, Grupo Editorial, ha reeditado 1984, la celebérrima novela de George Orwell, edición que parte de la traducción que sobre ella hizo Miguel Temprano García en 2013 y que se aleja de la primera publicación en castellano traducida por Rafael Vázquez Zamora en 1952, que fue publicada gracias al argumento de que dicha novela atacaba, supuestamente, al comunismo, pero aun así no se libró de la censura de la dictadura española, al más puro estilo de la propia novela censurada.

La actual edición es una manera de poder leer la novela con mucha más cercanía y precisión que la que Orwell público en Inglaterra en aquel lejano junio de 1949.

Mucho se habla de lo visionario que fue Julio Verne en sus fantásticas novelas, verdaderos portales de futurismo tecnológico, pero en esta novela Orwell da un paso más y explica de una manera un tanto primitiva pero eficaz, todos esos adelantos de los que hoy disfrutamos.

Con inquietante naturalidad Orwell advierte a sus coetáneos del peligro inminente en que pueden caer las civilizaciones más avanzadas. Pone una fecha clave: 1984, año en que se desarrollan la totalidad de los hechos narrados, siempre con una mirada hacia el pasado, distorsionada y tan engañosa como lo es el presente. En ese pasado, en que no deja de explicar una y otra vez el “cómo y el por qué”, la humanidad se ha convertido en una masa amorfa de seres infelices y manipulados, ignorantes de sus propias desgracias y adoradores de un poder que los usa y aniquila sin contemplaciones.

La vieja novela se ha convertido en una novela actual: 1984, de muchas formas, ya está aquí. Aunque ahora el año no corresponda numéricamente, los hechos narrados reflejan el hoy, con ese rabioso tinte de ciencia ficción que le da mayor verosimilitud a lo que se cuenta, con esa mirada exagerada que da el verdadero peso de lo que vivimos: fantasía y exageración se tornan en una cruel realidad contada en su justa medida. Nada como ellas dos (fantasía y exageración) para que comparemos el nivel de realidad con el que se expresa el autor.

Es una novela pesimista, oscura, angustiosa, que invita a la reflexión del individuo solitario, que va tomando conciencia de la sociedad que lo esclaviza y utiliza, sin posibilidades de escapar; el amor castrado, la traición, el engaño, la manipulación, la destrucción de la historia, de la ideología, de la cultura; el abuso hasta el infinito de un oscuro poder que todo lo acapara son los constantes ingredientes de una búsqueda de la felicidad imposible, por lo negada para el protagonista, Winston Smith, un hombre amargado, confuso, que no sabe cómo escapar de sus cadenas.

Todo nos hace vislumbrar la imposibilidad de un final feliz. El pesimismo reflexivo de Orwell lleva la batuta hacia un trágico fin, pero, aun así, la empatía con el protagonista nos hace desarrollar unas ganas, una fe quimérica en que los buenos hayan de ganar algún día… Sí, quizás, un día muy lejano que no está en 1984, ni en el presente 2021, que aún queda muy lejos. Quizás el autor de Rebelión en la granja no sea el idóneo para los finales felices, ya que le tocó vivir experiencias que endurecieron su mirada e inclinaron su escritura hacia una cruel realidad, aunque le diera tintes de cuento y de fantasías futuristas.

Antonio Cerpa

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