TE RECOMENDAMOS… Té matcha de Santiago Gil

Té matcha de Santiago Gil

Una reseña de Rubén Mettini

El autor escribe este poemario como homenaje a Angélica Castellano, una mujer inteligente, de trato encantador, encargada de la dirección del Museo Canario, que murió, en 2019, a los 49 años.

El deceso golpeó a Santiago Gil con fuerza porque Chiqui –tal como la llamaban- era su pareja. En la presentación de Te matcha ( Ediciones La Palma. 2020) en Telde el autor explicó que el poemario es el resultado de una búsqueda a través de la poesía «siguiendo el rastro de las palabras para tratar de plasmar las sensaciones que he ido viviendo en los últimos meses». En los poemas se busca «el camino de la belleza, de la sencillez y de la serenidad, tratando de entender lo que como humanos no somos capaces de vislumbrar cuando llega la muerte, a veces solo nos queda el arte, en este caso la literatura para buscar respuestas».

Se trata de un poemario que entronca con el romanticismo y, por la fuerza de las circunstancias, con uno de sus temas más frecuentes: la muerte del ser amado. Edgar Allan Poe escribió un artículo sobre la construcción de su poema El cuervo. Inicialmente pensó en la situación más triste que podía suponerse. Llegó a la conclusión de que se trataba de la pérdida de la amada, llevada por la muerte. De allí que creara a ese cuervo que entra en la habitación del estudiante y pronuncia «Nunca más», como un adagio profético. Esta frase, repetida una y otra vez, lleva al protagonista a una insoportable angustia. Nunca más podrá verla, ni siquiera en el mundo de los bienaventurados.

El poemario aparece dividido en tres apartados con una temática clara en cada uno de ellos. En el primero: Cuando nos creíamos eternos, los poemas nos hablan del nacimiento de la relación amorosa. El leivmotiv que resuena aquí es la predestinación, la sensación que tienen los amantes de que una circunstancia fortuita, un azar, los llevó a encontrarse porque «estaba escrito», esos seres estaban hechos el uno para el otro. El motivo está expresado con nitidez en el poema Los pasos y las calles que aquí cito.

Los pasos y las calles

Me fui tropezando con tu mirada por todas las calles.

Tus pasos tampoco eran tuyos.

Tú ibas camino del trabajo, o venías de la compra.

Mis pasos también eran igual de rutinarios.

Eso es lo que creemos siempre cuando caminamos.

Pero luego te encuentras al amor de tu vida.

No vas a buscarlo, lo encuentras siempre.

En los versos se siente el gozo de haber compartido con la amada la vida cotidiana, pero también la cultura, las lecturas, las carreras por los campos, las visitas a los museos. La palabra trata de eternizar el instante, los momentos vividos, con el temor de que el olvido se lleve todo y solo quede la lluvia, como Gil lo expresa en el precioso poema Los romances eternos:

Al final solo recuerdas que llovía.

Todo lo demás se lo lleva el olvido.

Cuántas veces hemos tratado de recordar un encuentro, la cita, la persona que estuvo a nuestro lado un día y los detalles se perdieron, fueron alimento del olvido, y solo nos quedó una temperatura, una humedad, el perfume de unas flores silvestres o solo la lluvia. En medio de tantas omisiones, un encuentro queda fijado en la memoria. El poema concluye con bellas frases que testimonian un pasado que se hace presente:

Tu y yo caminado de la mano,

tan eternos como estos aguaceros

que dejan el parque oliendo a tierra mojada. 

En la segunda parte: Cuando te fuiste surge con fuerza el recuerdo. El poeta halla a la persona amada en todas las cosas, imagina que puede encontrarla por la calle. Se refugia en la escritura para hacer permanente lo perecedero. El poeta busca a ese ser de manera imposible, se imagina que aparecerá aún en el lecho como lo estaba antes, cerca, después de hacer el amor. Uno de los poemas supone que la ausencia es como un juego de escondite, donde un breve instante hizo desaparecer a la persona amada:

Los dos buscábamos

que jamás terminara la aventura.

Así nos amamos

antes de que te escondieras.

Yo cerré los ojos un momento

y conté hasta diez.

Ahora busco en los lugares secretos.

En este apartado nos sobresalta una enorme paz. No hay desesperación, sino una serena aceptación de los hechos. Y surge la certeza de que, de alguna manera inexpresable, hay un contacto con ese ser amado.

El tercer apartado: Cuando escribo más allá de tu muerte, es mucho más breve, cuenta con solo seis poemas. A diferencia de los románticos que tenían la convicción de que se reunirían con el ser amado en el más allá, aquí flota la duda, hay poca convicción en ese reencuentro. Pareciera que el poeta escucha a ese cuervo que repite «Nunca más».

Quizás la única forma que queda de contacto sea el recuerdo, los objetos que la amada tocó y que dejó impregnados de su pasada presencia. Para perpetuar el amor más allá de la desaparición, el poeta debe elevarse y sumergirse en la belleza, como lo canta en el último poema del libro:

La Belleza

Soy yo el que se eleva

y el que debe escribir

y tratar de volar lejos

para estar contigo.

Queda tu esencia eterna.

Para buscarla,

para sentirte siempre cerca,

madrugo cada día

siguiendo el rastro sutil

de la belleza.

Por cierto, alguien comentó que Té matcha, ese té que tantas veces bebí, podría ser una forma mal pronunciada de «te marchas», como si lo dijera un niño con una dicción defectuosa. Quizás esta idea también pasó por la mente del poeta. Se trata de un poemario escrito con enorme sencillez, rehuyendo las metáforas difíciles o la elección de figuras retóricas complicadas. Un intento de centrarse en el sentimiento, un devocionario, un breviario confesional, cargado de sinceridad. Beban con lentitud este Té matcha y compartan las emociones del poeta con un cierto sentimiento místico.

De forma muy breve, por ser el escritor sumamente conocido, doy un apunte sobre su biografía. Santiago Gil nació en Guía de Gran Canaria en 1967. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en medios de prensa provinciales y nacionales. Ha escrito novelas, cuentos y poemas. Una de sus últimas novelas El gran amor de Galdós publicada por Ediciones La Palma, en 2019, tuvo un enorme éxito.

Rubén Mettini

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s