Eduardo García – El olor de las cosas

EL OLOR DE LAS COSAS 

Pídeme esa noche vestida de ternura,
déjame asistir al enigma
que deja tu rastro en mi voz
en el claro oscuro de la luz uniforme

de tus ojos de nácar a su paso.

Me he quedado tantas veces en tu recuerdo
que el grito de tu deseo

me parece la conformidad más absoluta.

Noto tu aliento desorbitante
que grita y brama al aire.
Me envuelves en esa brisa otoñal,
que pisotea el olvido más insensato,

y que araña las viejas ventanas de las casas.

Si escupo al viento tu recuerdo
es porque todavía mis manos
están impregnadas de ti,
y porque mansamente te deslizas
por mi cuerpo extenuado,

en esta torpe memoria que me azota.

Soy ese testigo inusual en las tardes
donde sólo las palabras pueden
acercarme a la idea exacta

que tengo de tus labios.

Entiendo que el tiempo
viaja en barcos a la deriva de las cosas,
será por todo ésto que te digo,
que sentir la dicha al pensarte
no me resulta nada extraño.
Todo huele hoy a otra cosa.
A pesar de todo amo la inefable intención

de tenerte en cada verso pese al miedo.

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3 comentarios

  1. No lo voy a hacer, pero este poema te invita a desgranar cada verso para analizar el comportamiento humano ante los apegos, el concepto de amor, la liviandad o no de la pasión. El pasado transformador traído al presente como proyección futura, ese limbo nebuloso que nos absorbe por momentos. Ahí, en esa absorción surgen poemas tan bellos como este. Felicidades poeta amigo.

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