FOTO-RELATO La muñeca rota

La muñeca rota

La muñeca rota-01

Llegó a una familia de acogida, todos lo recibieron con los brazos abiertos, deseando que fuera uno más en casa. Pero ella tenía la mirada huidiza, el miedo la había paralizado, era casi como un zombi que se movía por inercia. Aún no comprendía como seguía viva, después de que aquella bomba destruyera su casa con toda su familia dentro. Ella sólo había salido unos segundos a buscar unas margaritas amarillas, para jugar con su hermana pequeña. Pero el impacto de la bomba y la onda expansiva la habían lanzado detrás de un seto que la protegió del fuego. Casi no oía nada, sólo unos pitidos perturbadores que le recordaban el desastre vivido, y que jamás olvidaría con el paso de los años. No entendía por qué la gente le sonreía, por qué la gente la tocaba, ella sólo quería desaparecer, morirse. Apretada a su pecho llevaba una muñeca mugrienta y sucia, que agarraba con todas sus fuerzas y que cuando intentaron quitársela gritaba como si su alma llorase. Todos comprendieron que aquel objeto era el único recuerdo que la mantenía con vida y cuerda. El último juego inocente de una niña, el principio de otra infancia. 

Juan Carlos Luzardo

2 comentarios

  1. Da la impresión de que la historia se basa en una fotografía, tal vez porque uno presenció muchas imágenes de niños abandonados en medio de una guerra. Precioso relato, ajustado, preciso, austero y contundentes. Felicitaciones.

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