TE RECOMENDAMOS…Medusa, de Ricardo Menéndez Salmón

Medusa, de Ricardo Menéndez Salmón

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Una reseña de Josefa Molina 

 

Adentrarse en la obra de Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971), es adentrarse siempre en la lectura de un escritor inteligente y compacto. Inteligente, porque trata con inteligencia y claridad los temas que aborda sin renunciar a la escritura con pincelazadas poéticas, y claro está, porque trata de forma inteligente a sus lectores, y compacto, porque todo lo que escribe, palabra a palabra, concepto a concepto, está minuciosamente estudiado, planificado, buscado y repleto de sentido propio.

Reconozco que no soy objetiva en cuanto a las lecturas de Menéndez Salmón. No lo soy ni pretendo serlo, porque, para mí, leer a este autor, es leer a un autor distinto, sobrio, audaz, repleto de referencias que te hacen indagar, buscar, investigar, en definitiva, no te deja al margen.

Salmón es un escritor que, en mi opinión, se consolida poco a poco, libro a libro, como un autor para el que la literatura es algo más que un amasijo abigarrado de letras con cierta forma, con un estilo o formato determinado; la literatura es un instrumento que habla más allá de contar una trama, que lanza mensajes con un fin determinado, que busca un objetivo. Y, en mi modesta opinión, Ricardo Menéndez Salmón lo logra.

Con ‘Medusa’, el autor asturiano nos adentra en la figura y obra de un pintor, cineasta y fotógrafo de origen alemán, apellidado Prohaska, del que no se conserva ni una foto ni una pintura de sus rostro; un personaje misterioso sobre el que nos adentra a través de la descripción de un historiador que avanza en el devenir de la vida del artista en clave biográfica.

En el fondo, Menéndez Salmón nos enfrenta con este libro a una encrucijada moral y ética: cómo fotografiar los mayores ejemplos de crueldad ejercidas de forma sistemática por el hombre como fue el holocausto nazi, cómo observar, pintar, escribir, ser testigo directo de los mayores ejemplos de maldad humana, de las situaciones más perversas que un ser humano pueda protagonizar, sin emitir ni un juicio de valor, sin intervenir, sin denunciarlo, sin emocionarse, sin compadecerse, en definitiva, sin tomar parte. ¿Crueldad, indiferencia, mera posición de observador …? A este cuestionamiento no se da respuesta en el texto pero sí nos invita a ejercer una reflexión profunda: ¿somos parte de nuestro entorno? o, por el contrario, ¿permanecemos al margen de determinados hechos, por crueles que sean, como simples espectadores, en un mero intento de sobrevivir? Bien es conocido que el que interviene, puede salir trasquilado…

Ahí dejo la interrogación. Por mi parte, me queda invitarte a la lectura de este libro y, por supuesto, sugerirte que no pierdas de vista a este autor, uno de los más singulares del panorama literario español actual.

Josefa Molina

josefamolinaautora.com

 

 

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3 comentarios

  1. Una reseña clara, bien explicativa, que crea interés por esta novela, con un planteamiento moral esencial en los días que vivimos. Desconozco al autor, pero intentaré buscar alguna de sus obras. Gracias, Josefa Molina.

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