Marlenis Castellanos – Despistes

Despistes

CIGARROS Y HORQUILLA

Ella no soportaba la manía que tenía su marido de extraviar las llaves. Durante años intentó entender por qué las perdía cada dos o tres dias, hasta que dejó de buscar razones para explicar tantos despistes. A cada llave perdida le acompañaba una fuerte discusión. El intentó mejorar la situación y comenzó a dejar copias ocultas en la entrada de la casa o llevarlas atadas al cinturón. Funcionó por un tiempo, pero luego las llaves se negaban a obedecer. Abrían según su conveniencia. Si ellas querían, él entraba en su casa, accedía al estacionamiento o subía por el ascensor. Esta novedad, nada divertida para su mujer, alteraba los pocos espacios de paz que lograban disfrutar. ¿Cómo que no puedes abrir? Le reclamaba cuando él tocaba el timbre de la casa donde convivían desde hace 20 años. En varias ocasiones, ella, en castigo por ser tan distraído, no respondía al timbre. Él, duraba horas frente a su casa, hasta que alguno de sus hijos llegaba del cine y le hacía pasar. Sus hijos se divertían de tener un padre tan original, pero a su mujer la sonrisa se le veía con menos frecuencia. Ni siquiera se alegraba cuando, por arte de magia, las llaves le daban un respiro y funcionaban a la perfección. Cuando la llave se trababa, ella le abría con desdén, con desgana y siempre con la indiferencia de un portero profesional. Los días de calor le hacía esperar media hora, una hora, dos… Una tarde de un martes, él tiró todas las llaves de la casa a la basura y se arriesgó a que su mujer le permitiera entrar. Estuvo toda la noche en el pasillo, frente a su casa. Con la luz del alba, deslizó una carta de despedida para sus hijos por debajo de la puerta. Las llaves del ascensor, del coche y de estacionamiento, entraron en las ranuras con suavidad de seda y abrieron al primer intento. Por primera vez, en años, él y sus llaves, respiraron aliviados.

Marlenis Castellanos

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3 comentarios

  1. Un final logrado. Pareciera quedar abierta la posibilidad: el marido se va o ya no volverá a tener problemas con las llaves. Yo interpreto que, al decidir dejar la familia, es cuando las llaves comienzan a funcionar, como si la casa (y la familia) esperaran a que él marchase para volver a la normalidad. Felicitaciones, Marlenis, por sorprendernos siempre con tus relatos.

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